
Cristian Garzón, el joven vigilante que llevaba cinco meses trabajando y murió por evitar un colado en el Transmilenio
Tenía 27 años, pertenecía a la escuadra antievasión de TransMilenio y era reconocido por su disciplina y compromiso. Había ingresado a TOP GUARD LTDA. en abril y apenas comenzaba a construir su camino dentro de la seguridad privada.
Cristian David Garzón Castro tenía 27 años y llevaba apenas cinco meses trabajando como vigilante. Era joven, disciplinado y cumplía una labor que todos los días lo enfrentaba a discusiones con personas que pretendían ingresar a TransMilenio sin pagar el pasaje.
Había llegado a TOP GUARD LTDA. el 21 de abril de 2026. Todavía era uno de los trabajadores nuevos de la empresa, pero ya hacía parte de la escuadra antievasión, un grupo encargado de controlar el ingreso irregular de pasajeros en las estaciones del sistema.
Su nombre se conoció públicamente de la manera más cruel: después de perder la vida durante un procedimiento en la estación Terreros, en Soacha. Sin embargo, detrás de la noticia judicial estaba un muchacho que había salido de su casa a cumplir una jornada laboral y que, en medio de una situación violenta, decidió proteger a una compañera.
Un joven que comenzaba en la seguridad privada
Cristian llevaba pocos meses usando el uniforme de vigilante. Su trabajo consistía en hacer cumplir una regla básica dentro del sistema de transporte: cada pasajero debía pagar para ingresar. En la práctica, esa función lo exponía a insultos, discusiones y confrontaciones con usuarios que rechazaban los controles.
La empresa lo describió como un trabajador comprometido y disciplinado. En cerca de cinco meses había asumido una función compleja, en la que debía mantener el control y reaccionar frente a situaciones que podían escalar rápidamente.
El viernes 18 de septiembre salió a trabajar como lo había hecho durante los meses anteriores. Era otra jornada dentro de una estación, con los mismos controles y riesgos que formaban parte de su rutina. Esa vez, sin embargo, el procedimiento terminó arrebatándole la vida.
Su última reacción fue proteger
El hecho que mejor terminó definiendo a Cristian ocurrió durante sus últimos minutos. De acuerdo con el relato de Nathaly Ariza Castillo, una de sus compañeras, un hombre involucrado en una confrontación sacó un arma blanca y el joven vigilante se interpuso para protegerla.
Cristian recibió dos heridas en el pecho. Incluso en esas condiciones trató de tranquilizar a Nathaly y le dijo: “Todo bien, yo estoy bien”. La gravedad de las lesiones demostraría poco después que ocurría exactamente lo contrario.
Sus compañeros lo auxiliaron y lo trasladaron hasta un centro asistencial cercano. El esfuerzo por salvarlo resultó insuficiente y el joven murió debido a las heridas. Tenía apenas 27 años y cinco meses de experiencia en el trabajo que terminó costándole la vida.
De un turno laboral a una despedida
Para sus compañeros, Cristian dejó de ser el joven recién llegado para convertirse en el hombre que reaccionó cuando una de las guardas estaba en peligro. Su muerte golpeó especialmente a quienes compartían con él las jornadas de control y fueron los primeros en intentar auxiliarlo después del ataque.
TOP GUARD LTDA. lamentó su fallecimiento y resaltó las cualidades que mostró durante el tiempo que permaneció vinculado a la compañía. Su paso por la empresa fue corto, pero estuvo marcado por la disciplina con la que asumió una labor difícil y por la decisión que tomó durante aquel último procedimiento.
La investigación judicial continúa y dos personas permanecen procesadas por estos hechos. Ese capítulo deberá ser resuelto por las autoridades. La historia de Cristian, entretanto, quedó resumida en una realidad dolorosa: era un joven de 27 años que apenas comenzaba en la seguridad privada y murió mientras hacía su trabajo y trataba de evitar que atacaran a una compañera.
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