
¿Abelardo lo dejará? Ni traje ni corbata: el retrato con el que Petro rompió décadas de tradición en la Casa de Nariño
El presidente Gustavo Petro presentó el cuadro oficial que quedará en el corredor de los mandatarios de Colombia. La obra rompe con décadas de protocolos al mostrarlo con guayabera blanca, tenis y un paisaje campesino de fondo. Y ahora surge una pregunta: ¿lo mantendrá allí su sucesor, Abelardo de la Espriella?
Durante décadas, los presidentes de Colombia quedaron inmortalizados con traje oscuro, corbata y una pose solemne. Gustavo Petro decidió cambiar por completo esa imagen. Su retrato oficial prescinde del protocolo, apuesta por un mensaje simbólico y ya abrió una discusión que trasciende lo artístico: si permanecerá en la Casa de Nariño tal como él lo espera o si el próximo gobierno decidirá retirarlo.
La pintura fue presentada por el propio mandatario y, en cuestión de minutos, se convirtió en uno de los temas más comentados del país. Vestido con una guayabera blanca, pantalón claro y tenis, Petro aparece sentado en un sillón de madera con un paisaje rural de fondo, acompañado por montañas, una casa campesina y mariposas amarillas.
Un cuadro que rompe con la tradición presidencial
La obra marca un cambio total al estilo que durante décadas caracterizó el corredor de los presidentes en la Casa de Nariño.
Lejos de la formalidad de los retratos oficiales de sus antecesores, Petro optó por una imagen que, según explicó, representa la diversidad del país, su identidad y la conexión con el territorio colombiano.
Cada detalle fue pensado para transmitir un mensaje diferente al de los retratos tradicionales, una decisión que para algunos representa una modernización de los símbolos del poder y para otros una ruptura innecesaria con la historia institucional.
Más allá del cuadro, lo que realmente disparó la controversia fue el mensaje publicado por el presidente al presentar la obra.
«Este cuadro quedará en el corredor de los presidentes de Colombia hasta que alguien lo quite».
La afirmación provocó una avalancha de reacciones en redes sociales. Mientras unos defendieron el carácter simbólico de la pintura y celebraron el cambio de estilo, otros interpretaron la frase como un desafío al próximo gobierno.
Con el presidente electo Abelardo de la Espriella próximo a asumir el poder, comenzó a surgir una pregunta que alimenta el debate político: ¿mantendrá el retrato en el corredor presidencial o decidirá reemplazarlo? Hasta ahora, el mandatario electo no se ha pronunciado sobre ese tema.
El reconocimiento a dos presidentes olvidados
En la misma publicación, Petro afirmó que su retrato será instalado cuando también sean incorporados al corredor presidencial los cuadros de Carlos Nieto, a quien describió como el «presidente negro», y del general José María Melo, a quien llamó el «presidente indígena».
Según el mandatario, ambos forman parte de la historia política del país y merecen ocupar un lugar junto al resto de los jefes de Estado.
Un retrato que ya hizo historia antes de colgarse
Mientras las opiniones siguen divididas, el cuadro ya consiguió algo poco común para una pintura presidencial: convertirse en noticia nacional antes de ocupar su lugar definitivo en la Casa de Nariño.
Para unos representa una ruptura con el protocolo y una forma distinta de entender la Presidencia. Para otros, es una decisión cargada de simbolismo político. Lo cierto es que la discusión ya está instalada y ahora todas las miradas apuntan al próximo gobierno para saber si ese retrato permanecerá en el corredor presidencial o si su sucesor optará por escribir un nuevo capítulo en la historia de Colombia.
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