El río Tame arrasó viviendas y partió una carretera: familias escaparon mientras el agua destruía todo a su paso


Una creciente súbita desató una emergencia de gran magnitud en Arauca. Decenas de familias salieron huyendo para salvar sus vidas mientras el agua destruía casas, dejaba fuera de servicio parte del acueducto y abría un enorme boquete en la vía que comunica con Puerto Rondón. Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevas avalanchas.

El sonido fuerte del río fue la única advertencia que tuvieron los habitantes. Segundos después, una gigantesca masa de agua descendió con fuerza devastadora y convirtió varios sectores de Tame, Arauca, en un escenario de destrucción. Las familias apenas alcanzaron a salir de sus viviendas mientras la corriente arrancaba paredes, arrastraba pertenencias y dejaba bajo el lodo lo que durante años construyeron con esfuerzo.

En pocos minutos, la creciente cambió por completo el paisaje. Donde había casas, calles y caminos transitables quedaron escombros, árboles derribados y una comunidad intentando recuperarse del golpe que dejó el desbordamiento del río.

Casas destruidas y familias desplazadas por la creciente

Las viviendas levantadas cerca de la ribera fueron las primeras en sucumbir ante la fuerza del agua. Algunas quedaron completamente destruidas y otras presentan daños estructurales que impiden que sus propietarios regresen con seguridad.

Muchas familias abandonaron sus hogares con lo que alcanzaron a cargar en las manos. Otras perdieron prácticamente todas sus pertenencias mientras observaban cómo el río seguía avanzando sin que nadie pudiera detenerlo.

Con el paso de las horas comenzaron a conocerse imágenes que reflejan la magnitud de la tragedia: vecinos rescatando muebles cubiertos de barro, personas buscando documentos entre los escombros y organismos de socorro recorriendo los sectores afectados para identificar a quienes requieren ayuda inmediata.

El agua también golpeó el acueducto

La emergencia dejó afectaciones en uno de los servicios más importantes para la población. La Empresa de Servicios Públicos de Tame, Caribabare, confirmó que la bocatoma del acueducto sufrió graves daños por la fuerza de la corriente.

Los trabajos de recuperación ya comenzaron, pero la empresa advirtió que el restablecimiento total del servicio tardará debido al nivel de destrucción que dejó la creciente.

La situación aumenta la preocupación entre los habitantes, quienes ahora enfrentan la incertidumbre de permanecer varios días con dificultades en el suministro de agua potable.

Una carretera quedó partida en dos

El impacto también alcanzó la infraestructura vial. La creciente abrió un enorme boquete en la banca de la carretera que comunica a Tame con Puerto Rondón, dejando completamente interrumpido el tránsito por uno de los corredores más importantes del municipio.

La afectación complica el desplazamiento de habitantes, productores y transportadores, además de dificultar el ingreso de maquinaria y ayudas hacia las zonas afectadas por la emergencia.

La amenaza sigue latente

Aunque el nivel del río comenzó a estabilizarse, la emergencia está lejos de terminar. Las lluvias persisten en gran parte del departamento y mantienen en alerta a las autoridades por la posibilidad de nuevas crecientes súbitas.

Los organismos de gestión del riesgo continúan monitoreando los puntos más críticos, mientras la comunidad pide acelerar las labores de atención y reforzar las medidas de prevención para evitar que la tragedia cobre dimensiones aún mayores.

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En Tame, el agua ya dejó su peor huella: viviendas destruidas, familias desplazadas, servicios afectados y una población que permanece pendiente del cielo y del río, consciente de que una nueva lluvia podría volver a convertir la emergencia en desastre.


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