
Hospitales del Magdalena enfrentan crisis por deuda de $500 mil millones: médicos sin salario y pacientes en riesgo por millonaria mora de tres EPS
La gobernadora Margarita Guerra advirtió que Coosalud, Mutualser y la Nueva EPS adeudan más de 500 mil millones de pesos a la red hospitalaria pública del Magdalena. La falta de esos recursos tiene al borde del colapso los servicios asistenciales, compromete el pago del personal de salud y amenaza la atención de miles de pacientes.
La crisis dejó de ser un problema financiero para convertirse en una amenaza directa contra la vida. En el Magdalena, los hospitales públicos sobreviven con las cuentas en rojo mientras miles de pacientes esperan consultas, tratamientos y atención de urgencias en un sistema que cada día tiene menos recursos para responder. La deuda acumulada de tres EPS ya supera los 500 mil millones de pesos y, según la Gobernación, el panorama pone en riesgo el funcionamiento de toda la red hospitalaria del departamento.
La alerta fue lanzada por la gobernadora Margarita Guerra, quien aseguró que la mora en los pagos por parte de Coosalud, Mutualser y la Nueva EPS está asfixiando financieramente a los hospitales municipales y departamentales.
“Tenemos más de 500 mil millones de pesos en moras que las EPS no han girado a los hospitales departamentales y los hospitales también municipales. Tenemos esa referencia y esto genera una crisis”, afirmó la mandataria.
Hospitales sin dinero para seguir funcionando
La falta de los giros mantiene paralizadas las finanzas de las Empresas Sociales del Estado (ESE), cuya operación depende casi exclusivamente del recaudo de los servicios que prestan.
Sin esos recursos, los hospitales comenzaron a enfrentar dificultades para sostener su funcionamiento diario. La compra de medicamentos, insumos médicos, material quirúrgico y demás elementos indispensables para atender a los pacientes quedó comprometida por una cartera que sigue creciendo sin una solución inmediata.
Desde la red hospitalaria advierten que el problema ya afecta la capacidad de respuesta de las instituciones y amenaza con deteriorar aún más la prestación de los servicios de salud.
“Nosotros somos una Empresa Social del Estado y se vive prácticamente del recaudo de la facturación. No hay cómo pagarle a la parte asistencial, no hay cómo pagar los insumos médicos, no hay cómo pagar la parte administrativa”, señaló uno de los representantes del sector salud.
Médicos y enfermeros también pagan la crisis
El impacto de la deuda ya alcanzó al personal de salud.
Médicos, enfermeros, auxiliares y trabajadores administrativos enfrentan retrasos e incertidumbre frente al pago de sus salarios debido a la falta de liquidez de los hospitales públicos.
La ausencia de recursos amenaza la estabilidad laboral del talento humano en salud y aumenta la presión sobre instituciones que continúan prestando servicios pese a las dificultades económicas.
Mientras las obligaciones financieras se acumulan, el personal asistencial sigue atendiendo pacientes en medio de un panorama cada vez más complejo.
Los municipios donde el hospital es la única esperanza
La preocupación aumenta en las zonas rurales del Magdalena, donde la población depende exclusivamente de la red pública para recibir atención médica.
Municipios como Zapayán, Concordia y Pedraza carecen de clínicas privadas o centros asistenciales alternativos. Allí, el hospital del Estado representa la única posibilidad de recibir una consulta, acceder a medicamentos o enfrentar una emergencia.
Si la crisis financiera continúa profundizándose, miles de habitantes de estas poblaciones podrían quedar con una atención limitada justamente donde existen menos opciones para buscar ayuda.
Tres EPS bajo la lupa
Según la gobernadora, Coosalud concentra la mayor parte de la cartera pendiente con la red hospitalaria. A esa situación se suma el lento avance en los pagos por parte de la Nueva EPS, mientras Mutualser completa el grupo de aseguradoras cuya deuda mantiene en jaque la sostenibilidad del sistema de salud.
La mandataria insistió en que la falta de estos recursos amenaza el derecho fundamental a la salud de los magdalenenses y compromete la capacidad de respuesta de los hospitales frente a la creciente demanda de servicios.
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Con una deuda que supera el medio billón de pesos, la red pública del Magdalena enfrenta una de las crisis financieras más fuertes de los últimos años. Cada día que pasa sin que lleguen los recursos significa menos medicamentos, menos capacidad de atención y más incertidumbre para hospitales que intentan seguir abiertos mientras sus cuentas se vacían.
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