
Santa Marta está ardiendo: ya van 550 incendios y la cifra supera todo el 2024
El Cuerpo de Bomberos lanzó una alerta tras revelar que la ciudad ya superó el número de incendios de cobertura vegetal registrado en todo 2024. Las quemas de basura siguen siendo la principal causa de una emergencia que amenaza cerros, fauna y viviendas, justo cuando se aproxima un posible Fenómeno del Niño.
Santa Marta está ardiendo a un ritmo que preocupa a las autoridades. En apenas lo que va del 2026, el Cuerpo Voluntario de Bomberos ha atendido 550 incendios de cobertura vegetal, una cifra que ya superó todos los casos registrados durante el año 2024 y que refleja el acelerado deterioro de las condiciones ambientales en la ciudad.
El panorama es alarmante. Los organismos de socorro reciben, en promedio, tres llamados diarios por incendios que consumen cerros, lotes, zonas rurales y áreas de vegetación, obligando a mantener activados los planes de contingencia para evitar que las llamas alcancen sectores habitados.
Una emergencia que sigue creciendo
Las estadísticas oficiales muestran que la frecuencia de estos incendios aumentó de forma considerable durante los primeros meses del año. El volumen de emergencias ya rompió los registros de años anteriores y mantiene en alerta permanente a los bomberos, quienes enfrentan jornadas cada vez más exigentes para controlar las conflagraciones.
La preocupación aumenta porque las proyecciones climáticas advierten sobre la posible llegada del Fenómeno del Niño en los próximos meses. Si ese escenario se confirma, las altas temperaturas y la disminución de las lluvias podrían convertir cualquier chispa en un incendio de grandes proporciones.
Las autoridades consideran que el riesgo crecerá si continúan las actuales condiciones de sequedad del terreno, que facilitan la rápida propagación del fuego.
La basura sigue encendiendo los cerros
Las inspecciones realizadas después de cada emergencia muestran un patrón que se repite con frecuencia. La mayoría de los incendios tiene origen en la quema de basuras y desechos sólidos abandonados en cerros, lotes y zonas rurales de la ciudad.
Lo que para algunas personas parece una práctica cotidiana termina convirtiéndose en una amenaza para el medio ambiente y para cientos de familias que viven cerca de estas áreas.
Las llamas avanzan con rapidez sobre la vegetación seca, destruyen extensas zonas de flora, afectan el hábitat de especies silvestres y, en muchos casos, llegan peligrosamente cerca de viviendas y asentamientos humanos.
Bomberos hacen un llamado urgente
Ante el aumento de las emergencias, el Cuerpo Voluntario de Bomberos reiteró que las quemas en espacios públicos están prohibidas y recordó que cualquier foco de incendio debe ser reportado inmediatamente para evitar que se salga de control.
Los organismos de socorro insistieron en que la prevención será determinante durante los próximos meses. Reducir las quemas y actuar con rapidez frente a cualquier conato puede marcar la diferencia entre un incendio controlado y una emergencia de grandes dimensiones.
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