
Este domingo iba a casarse con el amor de su vida: Juan Felipe murió bajo los escombros y dejó a su prometida esperando en el altar
Tenía 24 años y este domingo debía casarse. Antes de viajar desde Bogotá hacia Pereira por trabajo, abrazó y besó a su prometida sin imaginar que sería su última despedida. El terremoto lo sorprendió en la habitación 201 del Hotel Dibeni y quedó atrapado tras el colapso del edificio. Después de varios días de búsqueda, este viernes encontraron su cuerpo. Su prometida pasó de preparar una boda a despedir al hombre con quien pensaba compartir el resto de su vida.
Este domingo Juan Felipe Giraldo debía ponerse su traje, mirar a los ojos a su prometida y cumplir uno de los planes más importantes de su corta vida: casarse con la mujer que amaba. Todo estaba preparado. Había una fecha, una celebración organizada y una familia esperando acompañarlos. Pero Juan Felipe murió a los 24 años y aquella boda jamás podrá celebrarse.
La tragedia cambió el destino de una pareja en apenas unos días. Antes de salir de Bogotá rumbo a Pereira por motivos laborales, Juan Felipe se despidió de su prometida con un abrazo y un beso. Era una despedida cotidiana, de esas que se dan con la seguridad de que habrá un regreso. Ninguno podía saber que sería la última vez que estarían juntos.
Juan Felipe también dejó esperando en casa a su pequeño hijo de dos años.
La habitación 201 donde todo cambió
El joven llegó a Pereira durante la madrugada del lunes y se hospedó en la habitación 201 del Hotel Dibeni. Había viajado para trabajar como vendedor y esperaba descansar después del recorrido.
A las 7:34 de la mañana, el terremoto sacudió la región.
La estructura del hotel colapsó y Juan Felipe quedó atrapado entre toneladas de escombros. Desde ese momento comenzó una desesperada carrera para encontrarlo.
Su nombre pasó a integrar la lista de personas buscadas y su familia se instaló prácticamente alrededor de las operaciones de rescate. Cada movimiento entre las ruinas alimentaba la posibilidad de que continuara con vida.
“El domingo te vas a estar casando, hijo”
Hernán Giraldo, su padre, fue uno de los que más se aferró a esa esperanza. Durante días se negó a pensar que su hijo hubiera muerto.
“Estoy seguro de que mi hijo está vivo”, decía mientras los socorristas continuaban removiendo los restos del edificio.
Hernán sabía además que había una fecha esperando a Juan Felipe. Este domingo debía casarse y su padre estaba convencido de que todavía podría cumplir aquel sueño.
“Hijo, te amo y el domingo te vas a estar casando”, y si no es el domingo, va a ser en ocho o 15 días, pero vas a estar ahí, hijo”, le dijo durante la búsqueda.
Para él, Juan Felipe era un “berraco”, un ganador. Creía que estaba resistiendo debajo de los escombros y que solo era cuestión de tiempo para volver a abrazarlo.
Su prometida también esperaba que regresara
En Bogotá había otra espera igual de dolorosa. La mujer con quien Juan Felipe había planeado casarse este domingo seguía pendiente de cada noticia procedente de Pereira.
Mientras los rescatistas trabajaban, todavía existía la posibilidad de aplazar la ceremonia. La fecha podía cambiar. Lo verdaderamente importante era que Juan Felipe regresara.
Pero este viernes esa posibilidad terminó.
Los organismos de emergencia encontraron el cuerpo del joven sin signos vitales entre los restos de la edificación. Después de varios días esperando escuchar que estaba vivo, su familia recibió la confirmación que tanto temía.
De preparar una boda a despedir al amor de su vida
La prometida de Juan Felipe tuvo que enfrentar entonces una realidad brutal: en cuestión de días pasó de esperar su matrimonio a despedirse del hombre con quien había proyectado su futuro.
Tras conocerse la muerte, publicó un mensaje para quien estaba a punto de convertirse en su esposo:
“Por siempre y para siempre mi cora, fuiste el amor más completo que tuve. Te amo para siempre”.
Son pocas palabras para una historia que terminó demasiado pronto.
Este domingo llegará inevitablemente. Será la misma fecha que Juan Felipe y su prometida escogieron para casarse, pero ya no habrá ceremonia ni intercambio de promesas. Tampoco podrá cumplirse aquel deseo desesperado de su padre de verlo salir de los escombros para llegar, aunque fuera días después, al matrimonio.
Juan Felipe salió de Bogotá para trabajar y prometía regresar para casarse. Tenía apenas 24 años, un hijo de dos, una prometida que lo esperaba y toda una vida planeada. El terremoto acabó con esos planes y convirtió el domingo que debía celebrar su amor en la fecha más dolorosa para quienes se quedaron esperándolo.
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