
José Ordóñez volvió al Concejo con chaleco tras sobrevivir a un atentado: “quisieron hacerle daño al cura del Tigre”
El cabildante aseguró que dos días antes había denunciado amenazas y pedido protección a las autoridades, pero sus solicitudes quedaron sin respuesta.
La muerte pasó frente a su rostro, pero se encontró con el blindaje de un carro viejo. Esa fue la imagen que dejó este viernes el concejal José Alfredo “El Cura” Ordóñez al regresar al Concejo de Santa Marta con un chaleco de protección sobre su cuerpo y un mensaje dirigido a quienes intentaron asesinarlo.
“Han querido hacerle daño al cura de El Tigre, pero hay cura para rato”, dijo ante sus compañeros de corporación, apenas un día después de sobrevivir a un atentado armado ocurrido en el sector de Puerto Mosquito.
El concejal habló de amenazas previas, de advertencias ignoradas y de disparos que, según su relato, iban dirigidos directamente a su cabeza.
El ataque que había sido anunciado
Ordóñez aseguró que el atentado no llegó por sorpresa. Según explicó, 48 horas antes había denunciado ante las autoridades una serie de intimidaciones sufridas a las afueras del Concejo.
Relató que fue interceptado por motociclistas que lo amenazaron físicamente y que, preocupado por su seguridad, acudió a la Policía Nacional, al Gobierno Nacional y a la administración distrital para solicitar medidas de protección.
La respuesta, afirmó, nunca llegó.
“Pedí que guardaran mi integridad, mi seguridad y mi vida. El silencio fue elocuente, profundo, estruendoso”, manifestó durante su intervención.
Para el cabildante, las amenazas terminaron convirtiéndose en realidad cuando hombres armados interceptaron su vehículo y abrieron fuego contra la zona donde él se encontraba.
“Dios y el carro viejo me salvaron”
Durante su intervención, Ordóñez sostuvo que los proyectiles impactaron directamente el vehículo en el que se movilizaba y que únicamente la protección balística evitó una tragedia.
“Dios y el carro viejo que tengo me salvaron”, expresó.
El ataque ocurrió en Puerto Mosquito, en la periferia de Santa Marta. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, los agresores dispararon contra el automotor buscando alcanzar al conductor.
La resistencia del blindaje impidió que las balas atravesaran la estructura del vehículo y llegaran hasta donde se encontraba el dirigente político.
“Nadie mata a un muerto”
Lejos de mostrarse intimidado, el concejal respondió a quienes le han preguntado si los atacantes se equivocaron de objetivo. Su respuesta fue contundente.
“Se equivocaron quienes creen que esto me va a detener. Nadie mata a un muerto. Cuando intentan matar es porque alguien está vivo. Y el cura está vivo”, afirmó.
Las palabras fueron pronunciadas en medio de una sesión marcada por el respaldo de algunos sectores políticos y por la preocupación que genera un nuevo hecho violento contra un dirigente público de la ciudad.
Las dudas alrededor del atentado
Durante su declaración, Ordóñez también cuestionó las versiones que han intentado minimizar lo ocurrido o sembrar dudas sobre los móviles del atentado.
El cabildante sostuvo que existen sectores interesados en desviar la atención de los hechos y defendió la legitimidad de las denuncias que ha realizado en los últimos meses.
Incluso relacionó lo ocurrido con su participación activa en la campaña presidencial de Abelardo De la Espriella, aunque serán las autoridades judiciales las encargadas de establecer quiénes estuvieron detrás del atentado y cuáles fueron sus motivaciones.
Seguirá en la vida pública
A pesar de las amenazas, los disparos y el temor que dejó el atentado, Ordóñez aseguró que continuará ejerciendo sus funciones como concejal.
Ratificó que seguirá impulsando iniciativas relacionadas con la búsqueda de soluciones definitivas para el problema del agua potable en Santa Marta y con la defensa de las comunidades rurales del distrito.
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