“Ya estaba libre cuando publicaron el comunicado”: habla joven señalado como jefe de extorsiones de las ACSN


José Ramírez aseguró que fue capturado de manera ilegal y que recuperó su libertad pocas horas después por falta de pruebas. El joven afirmó que jamás ha pertenecido a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra y denunció que su imagen quedó afectada tras ser presentado públicamente como un supuesto líder de la organización.

La fotografía dio la vuelta a Santa Marta. En ella aparecía esposado junto a otro hombre, señalado por la Policía como uno de los responsables de coordinar extorsiones en El Rodadero y Gaira. Horas después de la captura, uno de los protagonistas de esa imagen volvió a la calle y ahora asegura que todo fue un error de la Policía que le dejó consecuencias personales y familiares.

Su nombre es José Ramírez. La Policía lo presentó como alias “Comando Pilili”, supuesto jefe de zona de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. Sin embargo, él rechaza por completo esa versión y sostiene que nunca ha pertenecido a esa estructura criminal.

“Me llamo José Ramírez, no soy comando Pilili”, dijo en declaraciones entregadas a Entérate en Línea.

“Ya estaba libre cuando publicaron el comunicado”

José asegura que la captura apenas duró unas horas y que la Fiscalía terminó dejándolo en libertad porque, según él, no existían elementos para vincularlo a ningún delito.

Según su relato, la noticia sobre su supuesta pertenencia a las ACSN continuó circulando incluso después de que recuperó la libertad.

“Cuando la Policía publicó el comunicado ya yo estaba libre. Solo duré capturado unas horas porque no tenían ninguna prueba en mi contra. Fue una captura ilegal”, afirmó.

El joven sostiene que desde entonces ha tenido que enfrentar cuestionamientos y señalamientos por parte de personas que vieron su fotografía asociada a una organización armada.

La captura en medio de un sepelio

José relató que el procedimiento ocurrió cuando acompañaba el sepelio de un amigo en la iglesia de Gaira.

Según contó, se encontraba esperando la salida del féretro cuando llegaron los uniformados y lo redujeron frente a varias personas.

“Yo estaba esperando que saliera el cajón de un amigo. Lo estaba acompañando. Cuando menos pensé me cayeron los policías, me apuntaron con una pistola y me tiraron al piso”, aseguró.

El joven manifestó que accedió al procedimiento porque consideraba que no tenía nada que ocultar.

Incluso explicó por qué apareció sonriendo en una de las fotografías divulgadas tras el operativo.

“Yo posé sonriente porque estaba tranquilo. Sabía que iba a salir rápido porque no tenía nada que ver con eso”, sostuvo.

“Nunca me encontraron un arma”

Uno de los puntos que más cuestiona José es la versión oficial sobre el procedimiento.

Asegura que al momento de la captura no portaba armas ni elementos ilegales y que tampoco le fueron encontrados durante las diligencias posteriores.

“Nunca me encontraron una pistola. Yo estaba desarmado. A mí me capturaron y después me soltaron enseguida”, afirmó.

También señaló que el allanamiento realizado por las autoridades habría sido irregular porque, según su versión, no existía una orden judicial que lo respaldara.

Esos señalamientos, sin embargo, deberán ser evaluados por las autoridades competentes dentro de los procesos correspondientes.

La otra cara de un operativo

El caso abre un nuevo capítulo alrededor de un operativo que inicialmente fue presentado por la Policía Metropolitana como un golpe contra las finanzas y las estructuras de las ACSN en Santa Marta.

Mientras las autoridades sostienen que los capturados tenían relación con actividades extorsivas en El Rodadero y Gaira, José Ramírez insiste en que fue involucrado injustamente y que su nombre quedó marcado ante la opinión pública.

“Ya me jodieron esos manes”, expresó al referirse al impacto que la captura y la divulgación de su fotografía han tenido sobre su reputación a los 22 años.

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Por ahora, la controversia queda planteada entre la versión oficial de las autoridades y el relato de un joven que asegura haber sido señalado como cabecilla de una organización criminal sin que existieran pruebas suficientes para mantenerlo privado de la libertad.


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