Pescador fue asesinado cuando llevaba de terminar su faena en el mar: se habría negado a pagar una extorsión


El hombre de 54 años, fue asesinado a tiros cuando acababa de regresar de una faena de pesca en la playa Puerto Mocho, en Barranquilla. Las autoridades investigan si detrás del crimen estaría una red de extorsiones atribuida a la banda delincuencial ‘Los Pepes’, que desde hace meses tendría bajo presión a trabajadores del sector.

Ángel David Rosa Martínez salió al mar como cualquier otro día para buscar el sustento de su familia, regresó con su embarcación a la playa Puerto Mocho y, cuando caminaba por la zona peatonal con la tranquilidad de haber terminado la jornada, dos hombres armados lo interceptaron y descargaron sus armas contra él.

Los disparos sembraron el pánico entre pescadores, comerciantes y turistas que se encontraban en el sector. Mientras los sicarios escapaban, varias personas corrieron para intentar salvarle la vida al hombre de 54 años. Alcanzó a ser trasladado a un centro asistencial, pero murió minutos después debido a la gravedad de las heridas.

Su asesinato dejó en evidencia el temor que, según habitantes del sector, desde hace tiempo rodea a quienes trabajan en esa zona costera de Barranquilla.

La hipótesis que cobra fuerza

Ángel David era oriundo de El Carmen de Chucurí, Santander, pero desde hacía años había construido su vida alrededor del mar. Además de dedicarse a la pesca artesanal, administraba junto a uno de sus hermanos un negocio de comidas en Puerto Mocho y residía en el barrio Las Flores.

Ahora, las autoridades concentran parte de la investigación en una hipótesis que resulta inquietante: el crimen habría estado relacionado con presuntas exigencias de dinero por parte de integrantes de la banda delincuencial ‘Los Pepes’.

De acuerdo con la información recopilada por los investigadores, el pescador venía siendo víctima de presiones extorsivas desde hacía varios meses. A ese panorama se sumó otro episodio que marcó un punto de tensión: el robo de dos motores para lancha ocurrido el pasado 12 de mayo.

Las pesquisas indican que, después de reclamar por ese hecho, las diferencias con quienes estarían detrás de las intimidaciones se habrían agudizado. Esa línea investigativa es hoy una de las principales para esclarecer el homicidio.

Un sospechoso fue identificado, pero quedó libre

Tras el ataque, las autoridades adelantaron labores de búsqueda en la zona y lograron identificar a un hombre que, al parecer, haría parte de ese grupo delincuencial y que fue visto movilizándose en motocicleta en actitud sospechosa cerca del lugar donde ocurrió el asesinato.

Sin embargo, el procedimiento encontró un obstáculo que se repite con frecuencia en este tipo de casos: el miedo.

Aunque el sospechoso fue ubicado por los investigadores, ninguna de las personas que presenció el crimen aceptó señalarlo formalmente como uno de los responsables. Ante la falta de un señalamiento directo y de otros elementos suficientes para mantenerlo vinculado al proceso, recuperó la libertad.

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Un crimen que golpea a toda una comunidad

La muerte de Ángel David Rosa Martínez causó consternación entre pescadores y comerciantes de Puerto Mocho, donde era ampliamente conocido por su trabajo diario y por el negocio familiar que atendía junto a su hermano.

Mientras sus allegados preparan su despedida, las autoridades continúan recopilando testimonios, revisando cámaras de seguridad y buscando pruebas que permitan identificar a los responsables materiales e intelectuales del crimen.

La principal pregunta sigue sin respuesta: si Ángel David fue asesinado por resistirse a las extorsiones, su muerte sería una nueva muestra del control violento que estructuras criminales buscan imponer sobre quienes simplemente salen cada día a trabajar para llevar el sustento a sus hogares.


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