
Sicarios ingresaron al patio de vivienda y asesinaron a agricultor que descansaba en una mecedora
El cadáver permaneció durante horas en el lugar mientras familiares y vecinos esperaban la llegada de las autoridades.
Jacinto Narváez Oliveros sobrevivió durante años al duro trabajo del campo. Cada día salía a buscar el sustento de su familia entre cultivos, jornadas bajo el sol y largas horas de esfuerzo en una zona rural donde ganarse la vida exige sacrificios permanentes.
La tarde de este jueves regresó a casa como tantas otras veces. Había terminado su trabajo y decidió sentarse en una mecedora en el patio de su vivienda para descansar. Minutos después estaba muerto.
Dos hombres armados llegaron en motocicleta hasta el corregimiento de Menchiquejo, en jurisdicción del municipio de El Banco. Entraron directamente a la propiedad, caminaron hasta donde se encontraba el agricultor y le dispararon varias veces.
Los proyectiles impactaron su cabeza y su pecho. La muerte fue inmediata.
Un ataque ejecutado a plena luz del día
El reloj marcaba poco después de las dos de la tarde cuando el sonido de los disparos rompió la tranquilidad de la comunidad.
Los sicarios llegaron hasta la vivienda sin ocultar sus intenciones. Según la información conocida, ingresaron al inmueble, identificaron a Jacinto Narváez Oliveros y abrieron fuego repetidamente. El agricultor jamás tuvo oportunidad de escapar.
A pocos metros se encontraba uno de sus hermanos, quien también quedó en la línea de fuego.
Los asesinos le dispararon en dos ocasiones intentando sumar una segunda víctima a la masacre. El hombre reaccionó instintivamente, corrió para ponerse a salvo y logró escapar ileso.
Mientras él buscaba refugio, Jacinto ya permanecía tendido sobre el suelo.
Lo mataron donde debía sentirse seguro
La violencia volvió a enviar un mensaje brutal en las zonas rurales del Magdalena.
Los criminales ya ni siquiera esperan encontrar a sus víctimas en una carretera solitaria o en una calle oscura. Esta vez fueron hasta la casa del agricultor, cruzaron el patio y lo ejecutaron dentro de su propio entorno familiar.
La escena dejó impactados a vecinos y allegados que llegaron tras escuchar las detonaciones.
Sobre el piso quedó el cuerpo del hombre que apenas unos minutos antes descansaba después de trabajar.
El lugar donde buscó tranquilidad terminó convertido en escenario de un asesinato.
Horas junto al cadáver
La indignación aumentó con el paso de las horas.
Después de que los sicarios escaparon, familiares y habitantes del sector permanecieron junto al cuerpo esperando la llegada de las autoridades judiciales.
La espera se prolongó durante buena parte de la tarde.
El cadáver permaneció tendido en el mismo sitio donde cayó, expuesto ante la mirada de sus seres queridos, quienes además de afrontar el dolor de la pérdida tuvieron que soportar largas horas observando la escena del crimen.
Los habitantes del corregimiento cuestionaron la demora en la realización de la inspección técnica y el levantamiento del cuerpo, situación que incrementó el malestar en una comunidad golpeada por la violencia.
Por ahora, las autoridades intentan establecer quiénes fueron los responsables y cuáles fueron los motivos que llevaron a ordenar el asesinato de Jacinto Narváez Oliveros.
Lo cierto es que un agricultor de 52 años fue ejecutado en el patio de su vivienda después de terminar una jornada de trabajo.
Sus asesinos llegaron en motocicleta, dispararon con precisión y desaparecieron.
Detrás dejaron una familia destruida, una comunidad atemorizada y un cuerpo que permaneció durante horas sobre el mismo suelo donde la violencia decidió apagarle la vida.
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