
La desgarradora despedida de la madre de Celeste: ‘le di su tetica por última vez y le dije cuánto la amaba’
El dolor de Mariana Duque ya no se mide en horas desde que asesinaron a su hija. Se mide en recuerdos. La madre de Celeste Valentina Osorio Duque, la niña de dos años que murió tras recibir un disparo durante un ataque armado en Polonuevo, rompió el silencio para contar cómo fueron los últimos minutos junto a la pequeña y recordar las escenas cotidianas que hoy se convirtieron en heridas imborrables.
La imagen que persigue a Mariana Duque desde el día del ataque es la misma una y otra vez. Su hija entre los brazos, un vehículo avanzando a toda velocidad hacia el hospital y la angustia de saber que el tiempo se estaba acabando.
En medio de esa carrera desesperada por salvarla, decidió hacer lo único que una madre podía hacer por su niña.
“Le di su tetica por última vez y le dije todo lo que la amaba”, recordó con la voz entrecortada.
Esa fue la última vez que pudo abrazarla con vida. Minutos después, Celeste Valentina falleció como consecuencia del disparo que recibió en la cabeza durante el ataque armado registrado en el negocio de su familia.
“Todos los días acompañaba a llevarle comida a su papá”
Entre lágrimas, Mariana quiso que el país conociera quién era realmente la pequeña Celeste, más allá del crimen que acabó con su vida.
Contó que disfrutaba comer pizza, que llenaba de alegría cada espacio de la casa y que tenía un ritual que repetía todos los días.
“Todos los días me acompañaba a llevarle la comida a su papá a la cárcel y le gritaba desde el portón que lo amaba”, expresó.
Ese recuerdo se convirtió en uno de los más dolorosos para la familia. La voz de una niña de apenas dos años diciéndole “te amo” a su padre es hoy un eco que quedó suspendido tras su asesinato.
Una madre que se niega a guardar silencio
Mariana aseguró sentirse profundamente orgullosa de la niña de rizos dorados que cambió su vida durante dos años.
Aunque el duelo apenas comienza, dice que seguirá hablando de Celeste para evitar que su nombre desaparezca entre las cifras de la violencia.
Su propósito, afirma, es que el crimen sea esclarecido y que los responsables respondan ante la justicia.
También defendió la inocencia del padre de la niña
En medio del dolor, la madre también se refirió a la situación judicial de su esposo.
Sostuvo que está siendo señalado por un hecho que, según asegura, jamás cometió y calificó su captura como un presunto montaje tras un allanamiento realizado en la vivienda familiar.
Por eso pidió que las autoridades investiguen con el mismo rigor el asesinato de su hija y el proceso que enfrenta el padre de la menor.
“Mi hija merece justicia”
El mensaje de Mariana terminó convertido en un llamado a las autoridades y al alcalde de Polonuevo para que el caso llegue hasta las últimas consecuencias.
Dice que ya nada le devolverá a Celeste, pero espera que la verdad permita aliviar, aunque sea en parte, el inmenso vacío que dejó la muerte de la niña.
Mientras tanto, conserva intactos los recuerdos que compartieron juntas. Entre todos ellos, hay uno que resume el amor que unía a esa pequeña familia: una niña de dos años que cada día esperaba llegar a la cárcel para gritarle a su padre, desde el otro lado del portón, dos palabras que hoy estremecen a todo un país: «Te amo«.
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