La violencia volvió a humillar a una familia: en Ariguaní se llevaron en una bolsa el cuerpo de hombre asesinado porque la autoridad no llegó


La muerte de un comerciante de yuca en zona rural de Ariguaní terminó convertida en una escena de horror que una vez más expuso la violencia y el abandono institucional. Durante horas, sus familiares esperaron ayuda. Al final, metieron el cadáver en una bolsa y lo transportaron en motocicleta porque no tenían otra opción.

La violencia volvió a humillar a una familia del Magdalena. A Geiner Ramírez, conocido como ‘El Kuiqui’, lo asesinaron a balazos mientras trabajaba en una finca de la vereda Tierra Grata, en jurisdicción de Ariguaní. Tenía 32 años. Era comerciante de yuca. Salió a cumplir con su rutina diaria y terminó tendido junto a una cerca, perforado por las balas de sicarios que llegaron hasta su lugar de trabajo para ejecutarlo.

Pero el crimen fue apenas el comienzo de una tragedia aún más dolorosa.

Durante horas, el cuerpo permaneció abandonado en el sitio donde cayó. El tiempo pasaba, el dolor aumentaba y la familia observaba impotente cómo el cadáver seguía tirado sobre la tierra. Entonces tomaron una decisión desesperada: recogerlo ellos mismos.

Lo introdujeron en una bolsa, lo cargaron sobre una motocicleta y emprendieron el camino de regreso. La escena quedó grabada en video.

Un cadáver convertido en carga

Las imágenes son difíciles de observar.

Sobre una motocicleta avanzan varios familiares. En medio de ellos va el cuerpo sin vida de Geiner Ramírez dentro de una bolsa. Lo sostienen para evitar que caiga durante el trayecto. A simple vista parece una carga cualquiera. Un bulto más sobre dos ruedas. Pero no era una carga.

Era un hijo, un familiar, un amigo. Era un hombre que pocas horas antes estaba trabajando para ganarse la vida comprando y comercializando yuca en la región.

La ironía golpea con fuerza. Durante años cargó sacos de yuca para sostener a su familia. Después de muerto, fueron sus seres queridos quienes tuvieron que cargarlo a él como si se tratara de uno de esos mismos bultos.

Los habitantes del sector observaban incrédulos el recorrido. Algunos grababan. Otros apenas podían creer lo que estaban viendo.

Sicarios llegaron hasta la finca

De acuerdo con la información conocida, el homicidio ocurrió cerca de la finca Zelandia.

Según las primeras versiones, dos hombres llegaron en motocicleta. Mientras uno permaneció esperando con el motor encendido, el otro descendió del vehículo, caminó hasta donde se encontraba Ramírez y le disparó repetidamente.

El comerciante murió en el lugar. Los asesinos escaparon sin dejar rastro.

Las detonaciones alertaron a vecinos y trabajadores cercanos, quienes acudieron hasta la propiedad y encontraron el cuerpo tendido junto a una cerca de alambre de púas.

La noticia se propagó rápidamente hasta El Difícil, cabecera municipal de Ariguaní, donde residía la víctima en el barrio Villa Liliana y donde era ampliamente conocida por su actividad comercial.

El reclamo que vuelve a repetirse

La indignación aumentó cuando comenzó a circular el video del traslado del cadáver.

Para muchos habitantes del departamento, las imágenes recordaron escenas similares ocurridas recientemente en otras zonas del Magdalena, donde familiares han terminado asumiendo tareas que corresponden a las autoridades.

El defensor de derechos humanos Lerber Dimas cuestionó lo sucedido y advirtió sobre la revictimización que enfrentan quienes pierden a un ser querido en medio de hechos violentos.

“Vuelve la tragedia de los familiares que tienen que recoger los cuerpos asesinados en los municipios del Magdalena. El Estado está en la obligación de no generar acciones de revictimización a las víctimas. Ya viven su propia pena. Esto es muy delicado”, manifestó.

La Plataforma de Defensores de Derechos Humanos de la Sierra Nevada también difundió el video acompañado de un mensaje de preocupación por el incremento de la violencia y por situaciones similares registradas recientemente en el departamento.

Una herida abierta en el Magdalena rural

El asesinato de Geiner Ramírez ocurre apenas días después de otros hechos violentos que han estremecido a las comunidades rurales del Magdalena.

Las cifras, las investigaciones y los comunicados oficiales intentan explicar lo sucedido. Sin embargo, hay imágenes que terminan diciendo mucho más que cualquier informe.

La de una familia cargando a su muerto sobre una motocicleta es una de ellas.

Porque detrás de esa bolsa negra iba mucho más que un cadáver.

Iba el fracaso de las instituciones para llegar a tiempo. Iba el dolor de unos familiares obligados a despedirse de la forma más cruel posible. Iba la evidencia de que en algunos rincones del Magdalena la violencia sigue arrebatando vidas y el abandono termina haciendo el resto.

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Y mientras la moto avanzaba por la carretera polvorienta, abrazando el cuerpo de Geiner Ramírez para que no cayera, una familia completa entendía que el crimen había terminado hacía horas, pero la tragedia apenas comenzaba.


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