
Primero la quemaron, después la restauraron y ahora la demolieron: el triste final de “La Piragua” en la Troncal del Caribe
La emblemática escultura ubicada en la glorieta de La Piragua fue destruida para dar paso al nuevo intercambiador vial de la Troncal del Caribe. Años atrás había sido vandalizada e incendiada, pero la antigua concesión Ruta del Sol II logró restaurarla completamente. Ahora, el crecimiento vehicular de la ciudad terminó sacándola del camino.
La Piragua volvió a perder la batalla. Esta vez definitivamente al menos en el lugar donde fue instalada como un atractivo de la ciudad.
La emblemática escultura que durante años recibió a miles de conductores en la Troncal del Caribe terminó reducida a escombros por cuenta de las obras del nuevo intercambiador vial que construye la Gobernación del Magdalena en el oriente de Santa Marta.
La estructura ya había sobrevivido al deterioro propio de los años, ataques vandálicos e incluso a un incendio que casi la destruye por completo cuando fue convertida en refugio de habitantes de calle. En ese momento, la antigua concesión Ruta del Sol II intervino el monumento, lo restauró y logró devolverle su imagen original.
La Piragua volvió a lucir imponente.
Pero el crecimiento descontrolado del tráfico en la ciudad terminó condenándola otra vez.
La vía creció y el monumento quedó atravesado
La glorieta donde permanecía ubicada la escultura quedó pequeña frente al volumen de vehículos que diariamente colapsan ese corredor vial que conecta a Santa Marta con Barranquilla y Ciénaga.
El desarrollo de la nueva infraestructura terminó dejando a La Piragua justo en medio de los pilotes principales del intercambiador vial que busca ampliar la capacidad de la Troncal del Caribe y mejorar la movilidad en uno de los puntos más críticos de la ciudad.
Por eso la demolición fue inevitable.
La embarcación, construida en concreto y empotrada sobre una base del mismo material, prácticamente quedó condenada desde el inicio de las obras. Intentar moverla completa terminó deteriorando gran parte de la estructura.
“Era un bote hecho en concreto y anclado al piso. Al intentar separarlo completo se deterioró”, explicó el secretario de Infraestructura del Magdalena, Efraín Vargas Corvacho.
La canoa quedó destruida.
Los 12 bogas sí lograron salvarse
Aunque la estructura principal terminó hecha polvo, las figuras de los 12 bogas alcanzaron a ser retiradas antes de la demolición y permanecen almacenadas mientras se define el nuevo lugar donde será reconstruido el monumento.
La Gobernación del Magdalena anunció que realizará una consulta con los samarios para escoger el sitio donde volverá a levantarse La Piragua, considerada uno de los homenajes culturales más representativos al maestro José Benito Barros y a su histórica canción.
La intención es que el monumento vuelva a convertirse en atractivo turístico de la ciudad, lejos del abandono y del deterioro que durante años lo golpeó en la Troncal del Caribe.
Un símbolo que terminó aplastado por el progreso
La historia de La Piragua en Santa Marta terminó siendo una mezcla de vandalismo y desarrollo urbano.
Primero la quemaron. Después la rescataron. Y cuando finalmente había recuperado su imagen, terminó demolida por el mismo crecimiento vial de una ciudad donde las vías ya no daban abasto para el flujo vehicular.
Hoy, donde antes estaban los 12 bogas recibiendo a los viajeros, solo quedan máquinas, tierra removida y una obra que promete acabar con los eternos trancones de entrada a Santa Marta.
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