Siete baleados en guerra del gota a gota: sicario desató balacera y disparó contra la gente para escapar


El ataque comenzó dentro de un billar en el sur de Barranquilla y terminó convertido en una escena de terror en plena calle. Un hombre fue atacado directamente y otras seis personas resultaron heridas cuando el pistolero abrió fuego de manera indiscriminada mientras huía. Las autoridades investigan si detrás del atentado existe una disputa ligada al negocio ilegal del gota a gota y las estructuras criminales como “Los Costeños”.

La noche del domingo terminó convertida en una estampida de disparos y gritos en el barrio Villa San Pedro II, en el sur de Barranquilla. Lo que comenzó como un ataque sicarial dentro de un billar acabó dejando siete personas heridas, entre ellas varios ciudadanos que quedaron atrapados en medio de la huida armada de un delincuente que disparó contra todo lo que encontró a su paso para poder escapar.

El objetivo era uno solo: Julio César Orozco Estrada, de 39 años. Hasta el establecimiento comercial llegó un hombre armado que entró sin mediar palabra y abrió fuego contra él delante de los clientes. El ataque sembró el pánico dentro del negocio y obligó a las personas a lanzarse al suelo o correr desesperadas hacia la calle para salvarse.

Pero el horror apenas comenzaba.

Disparó contra la gente para abrirse paso

Después de atacar a Orozco Estrada, el pistolero salió corriendo del billar e intentó escapar a pie por las calles del sector. Varias personas de la comunidad comenzaron a perseguirlo en un intento por impedir que huyera. Fue entonces cuando el sicario respondió de la manera más brutal: empezó a disparar indiscriminadamente contra quienes estaban cerca y contra viviendas del sector.

Las balas alcanzaron a seis civiles que nada tenían que ver con el atentado inicial. Algunos caminaban por la zona, otros estaban afuera de sus casas y varios quedaron atrapados en medio del caos sin siquiera entender qué estaba ocurriendo.

Los heridos fueron identificados como José Laguna Herrera, de 53 años; Brandon Daniel Arzuza Zacaro, de 24; Luis Alfonso Ramos Portillo, de 65; Mayra Alejandra Tabares Shobrob, de 38; Francisco Polo Barón, de 44, y Luis Alberto Mestra Vega, de 62 años.

Todos fueron trasladados a diferentes centros asistenciales de Barranquilla junto con Julio César Orozco Estrada, quien fue el blanco directo del atentado. Hasta el momento, las autoridades mantienen bajo evaluación médica a las víctimas y siguen sin entregar un reporte definitivo sobre la gravedad de las heridas.

El nombre que apareció en la investigación

Con el paso de las horas, la Policía Metropolitana de Barranquilla comenzó a reconstruir lo ocurrido y puso la atención sobre el historial de Julio César Orozco Estrada. Según los investigadores, el hombre registra cinco anotaciones judiciales por delitos relacionados con lavado de activos, fuga de presos, actos sexuales violentos, violencia intrafamiliar y lesiones personales.

Ese prontuario se convirtió en una de las principales líneas de investigación para entender qué motivó el atentado y por qué el ataque terminó desatando semejante baño de sangre en plena vía pública.

Los organismos judiciales manejan la hipótesis de que detrás del hecho existiría una disputa relacionada con el negocio ilegal del gota a gota, una economía criminal que en varios sectores del sur de Barranquilla ha sido ligada a amenazas, cobros violentos y enfrentamientos entre estructuras delincuenciales.

El fantasma de “Los Costeños”

Las autoridades también investigan si el caso tendría conexión con “Los Costeños”, grupo criminal que mantiene presencia en varias zonas populares de Barranquilla y que ha sido señalado en repetidas ocasiones de controlar redes de préstamos ilegales mediante intimidaciones armadas.

En barrios como Villa San Pedro II, el miedo se volvió parte de la rutina. Comerciantes y vecinos conviven entre amenazas silenciosas, cobros diarios y disputas que muchas veces terminan resolviéndose a tiros.

La balacera del domingo dejó otra señal de cómo esas guerras clandestinas siguen explotando en medio de sectores residenciales, donde cualquier ciudadano puede terminar convertido en víctima simplemente por estar cerca cuando empiezan los disparos.

Videos, cámaras y búsqueda del sicario

La Policía Judicial adelanta la recolección de videos de cámaras de seguridad instaladas en el sector para intentar identificar al hombre armado que ejecutó el ataque y escapó después de sembrar el terror en las calles.

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Mientras avanzan las investigaciones, en Villa San Pedro II quedaron las marcas de una noche donde la violencia volvió a tomarse el barrio y donde siete personas terminaron heridas por una guerra criminal que, una vez más, estalló delante de todos.


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