“Usted no es de este barrio”: mataron a un niño de 13 años por cruzar una frontera invisible


El adolescente fue atacado en Piedecuesta, Santander, luego de que dos hombres en motocicleta lo señalaran de caminar en un sector donde supuestamente no podía estar. El crimen volvió a exponer el terror que imponen las pandillas sobre menores de edad y la guerra silenciosa por el control de los barrios.

Cristian Fabián Rondón Méndez tenía 13 años y murió por caminar. Así de simple y así de cruel. Le bastó atravesar una calle equivocada para terminar desangrándose en medio de un barrio tomado por el miedo.

La noche del crimen, en Villanueva, Piedecuesta, dos hombres en motocicleta se le acercaron mientras caminaba cerca de la cancha conocida como “el Pobre Luis”. Lo señalaron, lo interrogaron y después lo condenaron con una frase que quedó retumbando entre los vecinos: “Usted no es de este barrio, usted es de Suratoque”.

Segundos después le clavaron un cuchillo en el pecho.

Cristian cayó herido frente a varias personas que apenas alcanzaron a correr para auxiliarlo mientras los agresores escapaban acelerando la motocicleta entre las calles oscuras del sector. El adolescente todavía fue trasladado a un centro asistencial, pero la herida en el tórax terminó apagándole la vida.

A los 13 años, el muchacho que soñaba con correr en pistas de atletismo y jugar fútbol terminó convertido en otra víctima de las llamadas fronteras invisibles.

Un barrio dividido por el miedo

En Piedecuesta hay calles donde la gente le toca caminar mirando hacia los lados. Sectores donde preguntar de dónde viene alguien puede terminar en una amenaza. Barrios donde ciertos grupos decidieron marcar territorios y convertirlos en zonas prohibidas.Eso era lo que, según las autoridades y la comunidad, estaba detrás del asesinato de Cristian Fabián.

Habitantes de Villanueva aseguran que desde hace meses las pandillas juveniles y estructuras delincuenciales vienen imponiendo límites invisibles entre sectores. El que cruza hacia el lugar equivocado queda expuesto. Muchos prefieren guardar silencio, encerrarse temprano y evitar problemas antes que terminar en medio de retaliaciones.

La violencia dejó de ser un rumor lejano y comenzó a instalarse en la rutina de los jóvenes.

“Era un pelado tranquilo”

La noticia golpeó con fuerza a quienes conocían a Cristian. Personas cercanas lo describen como un adolescente tranquilo, deportista y apasionado por el fútbol y el atletismo. Hacía parte del Club Sporting de Piedecuesta y pasaba gran parte de su tiempo entrenando.

Su nombre hoy aparece ligado a una escena de sangre que tiene indignada a la comunidad.

Mientras sus familiares intentaban entender cómo un niño terminó asesinado por caminar en un sector ajeno, en el municipio volvió a crecer la sensación de impotencia. La gente habla en voz baja sobre las fronteras invisibles, pero el miedo sigue pesando más que las denuncias.

El tercer menor asesinado

Las autoridades investigan si el homicidio de Cristian Fabián Rondón Méndez está directamente relacionado con disputas territoriales entre grupos delincuenciales.

El caso encendió nuevamente las alarmas porque, según organismos locales, este sería el tercer asesinato de un menor de edad asociado a fronteras invisibles en el último año en Piedecuesta.

Fredy Alberto Gómez López, personero del municipio, rechazó el crimen y advirtió que la situación exige una reacción urgente de las instituciones. Según explicó, ya se vienen articulando acciones junto a la Gobernación de Santander, la Comisaría de Familia y otras entidades para intentar contener la violencia que está golpeando a niños y adolescentes.

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Después del homicidio, la Alcaldía anunció una recompensa para quien entregue información que permita identificar y capturar a los responsables. Entre tanto, la Policía Metropolitana adelanta operativos y labores judiciales para esclarecer plenamente el caso.


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