Lo citaron por una app de citas y terminó desmembrado: condenan a cinco implicados en el crimen del biólogo italiano en Santa Marta


La justicia condenó a cinco personas por el asesinato de Alessandro Coatti, el ciudadano italiano que fue engañado a través de una aplicación de citas, llevado hasta una vivienda en San José del Pando y asesinado brutalmente. El crimen sacudió a Santa Marta luego de que sus restos fueran abandonados en distintos sectores de la ciudad para intentar borrar cualquier rastro.

Alessandro Coatti salió rumbo a un encuentro y jamás volvió. Detrás de la invitación que recibió por una aplicación de citas estaba montada la trampa que terminaría convirtiéndose en uno de los asesinatos más perturbadores registrados en Santa Marta en los últimos años.

Más de un año después del crimen, un juez penal condenó a cinco personas implicadas en el homicidio y en el macabro intento de desaparecer el cuerpo del biólogo italiano, cuyo caso generó indignación dentro y fuera de Colombia por la violencia con la que actuaron sus agresores.

La decisión judicial deja al descubierto cómo fue planeado el engaño, el traslado de la víctima hasta una vivienda del barrio San José del Pando y el horror que vino después: golpes con armas y objetos contundentes, desmembramiento del cadáver y la distribución de los restos humanos en distintos puntos de Santa Marta para dificultar la investigación.

La cita que terminó en una casa del horror
La investigación de la Fiscalía estableció que Alessandro Coatti fue contactado mediante una aplicación de citas y convencido de acudir a una vivienda ubicada en el barrio San José del Pando.
Según las pruebas recopiladas durante el proceso, Oswall Moisés Ospino Navarro habría sido el encargado de transportar al ciudadano italiano hasta el inmueble donde finalmente ocurrió el crimen.

Lo que parecía un encuentro terminó siendo una emboscada. Dentro de la vivienda, Coatti fue atacado violentamente hasta causarle la muerte. La agresión fue ejecutada con armas y objetos contundentes, según logró probar la Fiscalía durante el juicio.

Después del homicidio, los responsables intentaron desaparecer toda evidencia. El cuerpo fue desmembrado y sus partes repartidas en diferentes sectores de la ciudad, una escena que estremeció a Santa Marta y puso a trabajar contrarreloj a las autoridades judiciales.

Condenas y aceptación de cargos

Durante el proceso judicial, varios de los implicados aceptaron los cargos formulados por la Fiscalía General de la Nación.

Isaac Enrique Márquez Charris, Brayan Augusto Cantillo Salcedo y Oswall Moisés Ospino Navarro fueron condenados a 25 años y 10 meses de prisión por homicidio agravado, hurto calificado y agravado, además de ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.

Por su parte, José Ángel Liscano recibió una condena de 30 meses de cárcel tras comprobarse que ayudó a ocultar pruebas relacionadas con el crimen, incluyendo restos humanos guardados en bolsas plásticas.

Andrea Camila Verdugo Escorcia también fue condenada. En su caso, la justicia determinó que conocía lo sucedido y decidió guardar silencio. La mujer recibió una pena de 24 meses de prisión por omisión de denuncia.

Con la aceptación de cargos y el material probatorio presentado por fiscales de la Seccional Magdalena y de la Dirección Especializada contra las Violaciones de Derechos Humanos, el juez dio por esclarecida la participación de cada uno de los involucrados.

Un crimen que golpeó la imagen de Santa Marta

El asesinato de Alessandro Coatti desató conmoción internacional. La brutalidad del caso provocó reacciones en distintos sectores y puso nuevamente bajo la lupa los hechos violentos que han ocurrido en la capital del Magdalena.

La aparición de restos humanos en varios puntos de la ciudad sembró miedo y abrió múltiples interrogantes entre los samarios, mientras las autoridades trataban de reconstruir qué había ocurrido con el ciudadano extranjero.

Durante meses, el caso avanzó entre labores forenses, seguimientos judiciales y la recolección de pruebas que terminaron conectando a cada uno de los responsables con la escena del crimen.

Ahora, con las condenas emitidas por la justicia, el expediente entra en una nueva etapa. Sin embargo, detrás de las sentencias queda la historia de un hombre que llegó a Santa Marta y terminó siendo víctima de una trampa mortal de la que jamás pudo salir.


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