“No me dejen morir”: la agonía del joven baleado en ataque sicarial que dejó dos muertos en Cartagena


El ataque ocurrió frente a una tienda en el sector La Bombonera, en Los Calamares. Dos jóvenes murieron y otro permanece en estado crítico. Videos grabados por residentes muestran el caos, los cuerpos tirados en el piso y los desesperados intentos por salvarles la vida.

La frase salió entre sangre, dolor y desesperación. Mientras intentaban sostenerlo para subirlo a un vehículo y llevarlo al hospital, el joven todavía consciente repetía como podía: “No me dejen morir”.

A su alrededor todo era caos. Gritos. Personas corriendo. Otros tratando de improvisar ayuda en medio de la calle. Y sobre el pavimento, los cuerpos de varios jóvenes que minutos antes conversaban frente a una tienda en el sector La Bombonera, en Los Calamares, Cartagena.

El ataque sicarial convirtió el lugar en una escena brutal de sangre que hoy tiene a dos familias enterrando a sus hijos y a otra esperando un milagro en una sala de cuidados intensivos.

La ráfaga que acabó con todo

Según las primeras versiones, varios jóvenes se encontraban reunidos frente al establecimiento cuando dos hombres en motocicleta llegaron directamente hasta el sitio.

El parrillero sacó el arma y comenzó a disparar repetidamente. La reacción fue inmediata: algunos corrieron, otros se lanzaron al piso intentando salvarse mientras las balas impactaban a quienes quedaron atrapados en medio del ataque.

Cuando cesaron los disparos, la escena era devastadora.

Jesús Adrián González Arrieta, de apenas 17 años y reconocido como una promesa del fútbol en el Caribe, quedó gravemente herido. Santiago José Romero Incer, de 21 años, también recibió múltiples impactos de bala. El tercer joven lesionado fue Andrés Felipe Díaz Vanegas.

“No me dejen morir”

Los minutos posteriores quedaron grabados en videos hechos por residentes del sector. Las imágenes muestran a familiares y vecinos intentando auxiliar a los heridos sin equipos médicos, sin ambulancias y prácticamente usando las manos para tratar de salvarles la vida.

En medio de la angustia, uno de los jóvenes baleados todavía respiraba y luchaba por mantenerse consciente. Con dificultad, mientras lo sostenían para trasladarlo, alcanzó a pronunciar una frase que terminó golpeando a todos los presentes: “No me dejen morir”.

La agonía quedó registrada entre llantos y desespero. Algunos gritaban pidiendo ayuda. Otros intentaban detener la sangre mientras los heridos eran subidos como podían para llevarlos a un centro asistencial.

Murieron intentando salvarlos

Jesús Adrián, el futbolista de 17 años, murió producto de las heridas sufridas durante el ataque. Su nombre hoy enluta a familiares, amigos y personas cercanas al deporte que lo consideraban una joven promesa.

Santiago José Romero Incer alcanzó a llegar con vida a un centro médico. Los médicos intentaron salvarlo mediante un procedimiento quirúrgico de emergencia, pero las heridas eran demasiado graves. Murió en plena intervención.

Mientras tanto, Andrés Felipe Díaz Vanegas permanece internado en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario del Caribe, bajo pronóstico reservado.

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Las autoridades investigan los móviles del ataque. Una de las hipótesis apunta a un posible ajuste de cuentas relacionado con estructuras criminales, aunque el caso sigue abierto y todavía hay preguntas sin responder.


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