“Si no protegen a un concejal, menos a una tendera”: en Santa Marta ni los concejales se salvan de los extorsionistas


El concejal Juan Carlos Esmeral aseguró en plena sesión del Concejo que la Policía Metropolitana ignoró sus denuncias por extorsión, pese a que acudió directamente ante el comandante. El cabildante advirtió que pequeños comerciantes y familias que viven de negocios humildes están quedando solos frente a delincuentes de barrio que cobran cuotas ilegales en distintos sectores de la ciudad.

En Santa Marta hay comerciantes que están pagando para poder trabajar y otros que viven con miedo esperando la próxima amenaza. La extorsión dejó de ser un rumor de barrios para convertirse en una presión diaria sobre tiendas, peluquerías y pequeños negocios que apenas sobreviven. Lo más grave es que ahora un concejal asegura que ni siquiera siendo servidor público encontró respuesta de la Policía.

La denuncia se hizo en el recinto del Concejo Distrital. Juan Carlos Esmeral lanzó un reclamo directo contra la Policía Metropolitana delante del propio comandante, coronel Jaime Ríos. Sus palabras dejaron expuesta una sensación que desde hace tiempo repiten comerciantes en voz baja: están enfrentando solos a quienes los intimidan.

“A mí también me han ido a extorsionar a mis negocios. He tocado la puerta del coronel y no le ha interesado”, afirmó el cabildante durante su intervención.

La frase produjo incomodidad en el recinto porque el señalamiento no vino de un ciudadano anónimo ni de una denuncia difundida en redes sociales. Vino de un concejal que aseguró haber acudido personalmente al despacho del comandante buscando ayuda y que, según él, encontró indiferencia.

“La señora de la tienda está sola”

El reclamo de Esmeral tomó fuerza cuando comparó su situación con la realidad de cientos de comerciantes de barrio que jamás tendrán acceso directo a un coronel.

“Si no le interesa que extorsionen a un concejal de la ciudad de Santa Marta, mucho menos le va a interesar que extorsionen a la señora que tiene una tienda y con eso mantiene a su familia”, dijo.

La intervención retrató el miedo silencioso que atraviesa muchos sectores populares de Santa Marta.

Tenderos que pagan cuotas para evitar amenazas. Trabajadoras de salones de belleza intimidadas por delincuentes. Comerciantes que prefieren guardar silencio porque sienten que denunciar puede empeorar el problema.

El concejal aseguró que el fenómeno se está expandiendo mientras las respuestas oficiales siguen siendo insuficientes.

Extorsionistas de barrio

Uno de los puntos más delicados de la denuncia fue cuando Esmeral afirmó que muchas extorsiones ya ni siquiera provienen de grandes estructuras criminales.

Según explicó, en distintos sectores son delincuentes comunes quienes están cobrando dinero mediante amenazas, aprovechando el miedo que generan nombres de grupos armados para intimidar a las víctimas.

El cabildante cuestionó que toda la atención se concentre en organizaciones como las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, mientras en los barrios operan extorsionistas locales que terminan golpeando directamente la economía de familias humildes.

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Para Esmeral, ese error de enfoque ha permitido que pequeños delincuentes ganen terreno sin control efectivo de las autoridades.


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