
La tragedia se repite: en menos de un año, la muerte le arrebata dos hijos a la misma familia en accidentes de tránsito
Una joven de 18 años, falleció tras un accidente en la Troncal del Caribe. Su muerte revive el dolor de una familia que ya había perdido a otro miembro en circunstancias similares hace menos de un año.
La familia Payares no termina de levantarse cuando vuelve a caer. Esta vez, el golpe fue igual de brutal y doloroso.
Kristina Payares Castillo, una joven de apenas 18 años, murió luego de sufrir un accidente de tránsito en la Troncal del Caribe, a la altura del Sena Agropecuario. Su nombre ahora se suma al de Iván Payares, su primo hermano, quien falleció el 11 de junio del año pasado en otro siniestro vial.
Dos muertes. Dos motos. Dos historias que se parecen demasiado.
Una vida que intentó no repetir la historia
Kristina sabía lo que era perder a alguien en la vía. Lo vivió de cerca. Iván no era solo su primo, era su confidente, su apoyo, su hermano en la práctica. Su muerte la marcó.
Por eso, quienes la conocían aseguran que conducía con precaución. Ese viernes 24 de abril llevaba casco, no iba a alta velocidad, y tenía claro que debía cuidarse. No quería que la historia se repitiera. Pero no dependía solo de ella.
En cuestión de segundos, la noche se partió en dos.
Un vehículo la embistió cuando se movilizaba en su motocicleta. El golpe fue violento. Quedó tendida sobre el asfalto, con una de sus piernas completamente destrozada, aún con vida, pero en estado crítico.
El tránsito siguió su curso, pero alrededor de ella todo se detuvo. Personas que estaban en el lugar corrieron a auxiliarla. La urgencia era evidente.
Fue trasladada de inmediato a una clínica en Santa Marta.
Una lucha que no alcanzó
En el hospital, la pelea fue contra el tiempo. Médicos intentaron estabilizarla. Afuera, la familia se aferraba a una esperanza que ya había sido golpeada antes.
Cada minuto pesaba más que el anterior. Pero el cuerpo no resistió. Horas después, Kristina murió.
Tenía 18 años. Vivía en el barrio Carreño. Tenía planes, sueños, una vida apenas empezando.
El dolor que no se va
La casa de los Payares volvió a llenarse de silencio.
Hace menos de un año estaban despidiendo a Iván. Ahora, vuelven a vivir el mismo ritual de despedida, el mismo llanto, la misma impotencia.
Kristina no superó la muerte de su primo. Y ahora, de una forma cruel, termina uniéndose a él.
Dos jóvenes que crecieron juntos. Dos historias truncadas en la vía.
Una familia rota
Lo que queda es una familia destrozada. Padres, primos, amigos, vecinos que hoy no encuentran explicación. Que ven cómo en menos de un año la carretera les arrebató dos vidas.
Las autoridades investigan las causas del accidente. Se habla de la imprudencia de otro conductor como factor determinante. Pero mientras avanzan los procesos, hay una realidad que ya es irreversible.
Kristina Payares Castillo se convirtió en la segunda pérdida de su familia en menos de un año.
Y en Ciénaga, su historia se suma a una lista que sigue creciendo: la de jóvenes que salen y no regresan.
Esta tragedia fue la segunda ocurrida en la Troncal del Caribe durante la noche del viernes, casi a la misma hora un joven vigilante se mató en la moto camino a casa.
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