
Era “Pichi”, 17 años en la misma esquina: nuevos detalles del vendedor de fritos asesinado en Santa Marta
El hombre de 48 años, fue atacado a tiros cuando abría su punto de venta frente a la Clínica El Prado. Padre de dos hijos, llevaba casi dos décadas viviendo de la venta de fritos y jugos. La hipótesis de extorsión toma fuerza.
Ya no es solo el crimen. Ahora tiene nombre, historia y rutina rota. Alberto Emilio Guerrero Pertuz, conocido como “Pichi”, no improvisaba su vida en esa esquina. Tenía 48 años, dos hijos y 17 años exactos trabajando en el mismo punto del centro de Santa Marta, donde cada madrugada abría su jornada vendiendo fritos y jugos. No los preparaba ahí: llegaba con todo listo, armado desde casa, para comenzar a vender desde temprano.
Este es el retrato que empieza a tomar forma tras el asesinato que estremeció la ciudad.
La mañana en que lo apagaron
Eran cerca de las 5:40 a. m. de este jueves. Como todos los días, “Pichi” llegó a la carrera 5ta con calle 25, a las afueras de la Clínica El Prado. Acomodó su carrito, organizó sus productos, empezó a montar el día. No alcanzó.
Hombres armados lo abordaron y dispararon en dos ocasiones. No hubo discusión. Fue un ataque directo sin piedad.
Murió en el lugar, de manera instantánea. Su cuerpo quedó tendido junto al carrito con el que durante años sostuvo a su familia.
17 años en la misma esquina
Lo que hoy es una escena de crimen, durante casi dos décadas fue su lugar de trabajo.
Diecisiete años sin moverse de ese punto. Vendiendo fritos y jugos, construyendo clientela, levantando su sustento desde la madrugada. Era un rostro conocido, alguien que hacía parte del ritmo silencioso de la ciudad.
No era un paso ocasional. Era permanencia. Era sobrevivir todos los días en la calle.
Padre de dos hijos, trabajador constante, sin registros de problemas conocidos, su muerte deja un vacío que va más allá de la escena: golpea directamente a su familia y a quienes lo veían cada mañana.
La investigación: una línea que se repite
Con el avance de las horas, la hipótesis de la extorsión empieza a tomar más peso.
Las unidades de la Policía Metropolitana de Santa Marta y la SIJÍN trabajan en la recolección de testimonios y en la revisión de cámaras de seguridad del sector para establecer quiénes estuvieron detrás del ataque.
El patrón no es nuevo: pequeños comerciantes, vendedores informales, trabajadores que dependen del día a día y que terminan en la mira de estructuras criminales.
Aun así, las autoridades no descartan otras líneas de investigación. Hasta el momento no se reportan capturas.
Un hombre que no estaba escondido. Que no cambiaba de ruta. Que llevaba 17 años en el mismo lugar, haciendo lo mismo: vender.
Lo mataron justo ahí. En su rutina más básica. En el momento más vulnerable: cuando apenas comenzaba el día.
Santa Marta no solo suma un homicidio. Suma la historia de un trabajador que hizo de una esquina su sustento… y que terminó cayendo en ella.
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