Santa Marta se juega su lugar en el mapa mundial de cruceros: Pinedo sale a conquistar rutas y turistas en Miami


La ciudad participa en la feria Seatrade Cruise Global 2026 con cifras en ascenso y una apuesta clara por aumentar recaladas, atraer navieras y convertir el turismo en un motor económico sostenido.

Santa Marta entendió que quedarse quieta es quedarse por fuera. Por eso, mientras el mundo del turismo de cruceros define sus próximos destinos en Miami, la ciudad se sienta en la mesa donde se toman las decisiones que mueven millones de dólares y miles de viajeros. No es una visita protocolaria. Es una jugada directa del alcalde Carlos Pinedo para competir.

El mandatario distrital encabeza la delegación samaria en Seatrade Cruise Global 2026, la feria más importante de la industria de cruceros a nivel mundial, que se realiza en el Centro de Convenciones de Miami Beach.

En ese escenario se negocian rutas, se cierran acuerdos y se decide qué destinos entran o salen del radar internacional. Santa Marta llega con la meta de ganar espacio en el Caribe y aumentar la frecuencia de recaladas.

Un crecimiento que cambia el discurso

La ciudad ya no habla desde la promesa, sino desde los resultados. En dos años, el número de cruceristas pasó de 8.000 en 2023 a más de 18.000 en 2025, lo que representa un crecimiento del 300%.

Esa cifra marca un punto de inflexión. Santa Marta dejó de ser un destino emergente para convertirse en una opción real dentro del circuito turístico internacional.

La estrategia detrás del salto

Detrás de estas cifras está el trabajo articulado entre la Alcaldía y el Indetur que han alineado esfuerzos para posicionar la ciudad ante las grandes navieras.

La agenda en Miami incluye reuniones con operadores internacionales, negociaciones para abrir nuevas rutas y conversaciones orientadas a incrementar la llegada de cruceros en los próximos años.

Turismo como motor económico

El objetivo va más allá de los números. Cada crucero que llega activa una cadena económica que impacta directamente a la ciudad.

Comercio, gastronomía, transporte y servicios turísticos se mueven con cada visitante que pisa el puerto. La apuesta del gobierno local es clara: convertir el turismo en un eje de desarrollo que beneficie a más sectores y genere oportunidades reales.

Carlos Pinedo lo resume como una estrategia de posicionamiento internacional. La ciudad busca consolidarse en los mercados globales, atraer más líneas de cruceros y asegurar que Santa Marta siga apareciendo en los itinerarios de las grandes compañías.

La competencia es fuerte y los destinos sobran. Por eso, la presencia en escenarios como este deja de ser opcional y se convierte en una necesidad.

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Santa Marta dio un nuevo paso. Ahora está en el juego donde se decide quién recibe a los turistas del mundo y quién se queda viendo pasar los barcos.


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