Pinedo y Guerra rompen la distancia política y dan el primer paso hacia una agenda conjunta por Santa Marta


Con mediación de la Cámara de Comercio, alcalde y gobernadora firman su primera gestión conjunta y abren el camino a una posible agenda compartida para sacar adelante obras que la ciudad lleva años esperando.

La ciudad llevaba años viendo cómo los proyectos se quedaban enredados entre oficinas, egos y diferencias políticas. Esa dinámica empezó a romperse. Carlos Pinedo y Margarita Guerra se sentaron, firmaron el mismo documento y enviaron un mensaje que cambia el tablero: Santa Marta podría deja de dividirse entre administraciones y empezar a coordinarse para avanzar.

El acercamiento entre la Alcaldía y la Gobernación dejó de quedar en el discurso. La firma conjunta de la solicitud para ampliar la pista del aeropuerto Simón Bolívar se convirtió en el primer resultado concreto de una relación que durante años estuvo marcada por distancias.

Guerra fue la primera en tender la mano con una invitación al diálogo por el megacolegio de Taganga. Pinedo respondió con el mismo tono, incluso reconociendo públicamente una forma de gobernar distinta a la de administraciones anteriores. Ese intercambio, que parecía protocolario, terminó abriendo una puerta que hoy comienza a dar resultados.

El intermediario que logró sentarlos

Detrás de este primer acuerdo hay una figura clave: Carlos Jaramillo, presidente de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena.

Su apuesta ha sido la de unir a los actores políticos, sin importar colores ni corrientes, en torno a una agenda de ciudad. Esa mediación logró lo que durante años parecía difícil: sentar en la misma mesa a dos gobiernos que necesitaban coordinarse para que los proyectos no siguieran estancados.

El resultado es una articulación público-privada que empieza a tomar forma y que pone al sector productivo como un actor activo en la toma de decisiones.

Más que un documento: una señal de rumbo

Aunque el primer acuerdo gira en torno a la ampliación de la pista del aeropuerto, el fondo es más profundo. La firma conjunta representa el inicio de una dinámica distinta: decisiones construidas entre ambas administraciones.

Sobre la mesa ya hay varios proyectos que requieren el concurso de Alcaldía y Gobernación. Obras de infraestructura, iniciativas de desarrollo y apuestas estratégicas que durante años avanzaron a medias por falta de coordinación.

Ahora, el mensaje es que esos proyectos podrían empezar a destrabarse.

El fin de la política fragmentada

El paso que dieron Carlos Pinedo y María Margarita Guerra apunta a desmontar una práctica que ha frenado el desarrollo local: la gestión aislada. Cuando cada nivel de gobierno avanzaba por su lado, los resultados terminaban siendo parciales o insuficientes.

Esta nueva etapa plantea una lógica distinta. La ciudad podría dejar de ser escenario de disputas políticas y pasa a ser un espacio de construcción conjunta, donde las decisiones se toman con visión compartida.

Los vientos que soplan para Santa Marta

El ambiente entre ambas administraciones sugiere que la relación podría sostenerse en el tiempo. Los gestos iniciales se convirtieron en acciones y esas acciones empiezan a traducirse en resultados.

Si esta articulación se mantiene, Santa Marta podría entrar en una etapa donde los proyectos estratégicos dejen de depender de voluntades aisladas y comiencen a ejecutarse con respaldo conjunto.

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Por ahora, lo que queda claro es que el primer paso ya se dio. Y en una ciudad acostumbrada a ver cómo los proyectos se frenan por falta de acuerdo, eso ya marca una diferencia.


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