
Juró vengar a su mejor amigo, dejó a su víctima grave y cayó tras enfrentarse a tiros con la Policía
El joven de 19 años intentó ejecutar a un hombre dentro de un taller en Villa Valery y terminó enfrentándose a tiros con la Sijín. Asegura que actuó por cuenta propia para vengar la muerte de su mejor amigo.
Llegó decidido a matar y no le importó quién estuviera al frente. Disparó a quemarropa contra un hombre que ya estaba indefenso en el suelo y, cuando la Policía lo sorprendió, respondió con más balas.
La escena terminó en un intercambio de disparos que dejó al agresor herido y capturado, y a su víctima al borde de la muerte.
El ataque: cuatro disparos en la cabeza
El reloj marcaba las 6:50 de la tarde del miércoles 25 de marzo cuando el sonido de los disparos rompió la rutina en un taller de motos del barrio Villa Valery, en Barranquilla.
Dentro del lugar, Jackson de Jesús Medina Mendoza ya había sido alcanzado por al menos cuatro tiros en la cabeza. Estaba tendido en el suelo, gravemente herido, mientras su atacante, identificado como Jesús Daniel Portacio Herazo, de 19 años, lo apuntaba nuevamente para rematarlo.
En ese instante, unidades de la Sijín irrumpieron en el sitio.
Balas contra la Policía para huir
Lejos de rendirse, el joven giró el arma y disparó contra los uniformados. Buscaba abrirse paso a tiros y escapar, pero la reacción de los uniformados fue inmediata.
El enfrentamiento fue corto y violento. Portacio Herazo cayó herido tras recibir impactos en la espalda y en la pierna derecha. Así lograron reducirlo y capturarlo en el mismo lugar donde minutos antes intentaba ejecutar a su víctima.
La confesión: una venganza jurada
Ya bajo custodia, el caso dio un giro que expone la crudeza del conflicto urbano que se vive en algunos sectores.
El capturado reconoció pertenecer al Clan del Golfo, pero dejó claro que el ataque no obedecía a órdenes de la estructura criminal. Según su testimonio, se trató de una decisión personal que llevaba semanas preparando.
Todo se remonta al 19 de febrero, cuando su mejor amigo, Roger Alberto Vides Rodríguez, fue asesinado en la urbanización El Parque de esa ciudad.
Portacio aseguró que estaba convencido de que Medina Mendoza había sido quien lo “entregó”. Desde ese día, dijo, tomó una decisión que convirtió en promesa: vengarse.
La prueba en el bolsillo
Los investigadores encontraron un elemento que reforzó su relato: en uno de sus bolsillos llevaba una tarjeta de invitación al novenario de su amigo muerto.
No era un detalle menor. Era el recordatorio constante de una muerte que, según él, debía cobrarse con otra.
Esa noche llegó al taller con ese papel encima y con un plan claro: ejecutar a quien consideraba responsable.
Una víctima entre la vida y la muerte
Mientras el agresor era trasladado bajo custodia, Jackson de Jesús Medina Mendoza era llevado de urgencia a un centro asistencial.
Su estado es crítico. Los impactos en la cabeza lo mantienen con pronóstico reservado, en una lucha silenciosa por sobrevivir.
Violencia que se recicla
El arma de fuego fue incautada y el joven quedó a disposición de la justicia por intento de homicidio y por atacar a los agentes de la Policía.
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Detrás del caso, las autoridades advierten un patrón que se repite: venganzas personales que terminan alimentando el mismo círculo de violencia que dicen querer cerrar.
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