Lo citaron para vender un carro y terminó acribillado: el misterio detrás del asesinato del holandés en zona rural de Valledupar


El extranjero llegó desde Barranquilla para concretar un negocio de vehículos, pero apareció baleado en una vereda de Valledupar. Alcanzó a llegar con vida a una clínica, aunque su cuerpo ya estaba destrozado por siete disparos. Las autoridades intentan reconstruir quién lo llevó hasta el lugar donde terminó asesinado.

Alessandro Massimo Berkemeijer salió de Barranquilla creyendo que iba a cerrar un negocio. Terminó tirado en una zona rural de Valledupar, perforado por siete balazos y agonizando en medio de una trocha.

El ciudadano holandés, de 32 años, había viajado al Cesar para concretar la venta de un vehículo, una actividad que hacía con frecuencia debido a que se dedicaba a la compra y venta de automotores. Era, aparentemente, un negocio más. Uno de tantos. Pero esta vez alguien lo citó para matarlo.

Su cuerpo fue encontrado en la vereda Las Casitas, en jurisdicción de Valledupar. Cuando la Policía llegó al sitio, Alessandro todavía respiraba. Estaba gravemente herido y prácticamente desangrándose.

Los uniformados lo trasladaron de urgencia hasta la Clínica Alta Complejidad del Caribe. Los médicos intentaron estabilizarlo, pero las heridas eran demasiado graves. Minutos después confirmaron su muerte.
Durante varias horas permaneció sin identificar.

Siete disparos y muchas preguntas

El dictamen forense dejó claro el nivel de violencia con el que actuaron sus atacantes. Alessandro recibió siete impactos de bala distribuidos en distintas partes del cuerpo: tres en el muslo izquierdo, uno en el costado derecho, uno en cada antebrazo y otro en la espalda.

La cantidad de disparos y la ubicación de las heridas reforzaron entre los investigadores la hipótesis de un ataque directo.

Las autoridades ahora intentan reconstruir qué ocurrió desde el momento en que el extranjero salió de Barranquilla el pasado 15 de mayo hasta las horas previas a su hallazgo en zona rural de Valledupar.

La principal línea de investigación apunta al supuesto negocio del vehículo. La Sijín busca establecer con quién tenía previsto reunirse, cómo fue contactado y quién conocía sus movimientos.

Por ahora, existe más incertidumbre que respuestas.

El extranjero que apareció como NN
Uno de los detalles que más llamó la atención fue que Alessandro permaneció varias horas registrado como cuerpo no identificado.
Solo después de varias verificaciones y del contacto de familiares se logró confirmar oficialmente su identidad.

Ese detalle terminó aumentando el hermetismo alrededor del caso. Nadie cercano parecía saber exactamente con quién se iba a reunir en Valledupar ni cómo había organizado el encuentro.

Mientras tanto, los investigadores avanzan en la revisión de llamadas, registros y movimientos que permitan determinar si fue víctima de un robo, una emboscada planeada o algún tipo de engaño relacionado con la supuesta venta del vehículo.

Un negocio que terminó en una emboscada

En Valledupar el crimen generó preocupación porque vuelve a dejar en evidencia los riesgos detrás de citas pactadas para negocios informales de vehículos y ventas entre particulares.

Alessandro recorrió cientos de kilómetros para cerrar una negociación y terminó atrapado en una escena que hoy sigue llena de vacíos.

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Alguien lo llevó hasta una zona apartada. Allí le dispararon siete veces y lo dejaron abandonado creyendo que estaba muerto.
Ahora, la investigación intenta descubrir quién fue la última persona que vio con vida al ciudadano holandés que llegó al Cesar buscando dinero y terminó encontrando la muerte.


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