
Oleada de turistas: 105 mil visitantes pondrán a prueba a Santa Marta en Semana Santa
El gremio hotelero proyecta una ocupación entre el 63 % y el 68 % para la temporada, con una dinámica de reservas tardías que modifica el comportamiento histórico del sector y plantea nuevos retos para la ciudad.
Santa Marta se prepara para recibir cerca de 105.000 turistas durante la Semana Santa de 2026, en una de las temporadas más importantes del año para el sector turístico. Sin embargo, el panorama no es del todo tradicional.
De acuerdo con Cotelco Magdalena, la ocupación hotelera se proyecta entre el 63 % y el 68 %, un resultado positivo, pero por debajo del potencial histórico que ha tenido la ciudad en años anteriores.
Las cifras contrastan con el comportamiento de 2025, cuando la ocupación alcanzó el 74,52 %, evidenciando una leve desaceleración en la demanda formal.

El cambio: reservas a última hora
El principal factor que explica este comportamiento es la transformación en la forma de viajar.
Actualmente, los turistas están dejando para última hora la decisión de reservar.
A la fecha, la ocupación apenas ronda el 49 %, lo que confirma una tendencia que se ha consolidado en los últimos años: menos planificación y más decisiones sobre la marcha.
Desde el gremio advierten que esta dinámica genera incertidumbre en el sector, aunque históricamente termina elevando los niveles de ocupación en los días previos a la temporada.
Más turistas, pero no todos en hoteles
Aunque la cifra de visitantes es alta, el impacto no se refleja de forma directa en la hotelería formal.
Santa Marta cuenta con más de 7.500 prestadores de servicios de alojamiento, de los cuales cerca del 90 % corresponde a viviendas turísticas y modelos de parahotelería. Esto significa que una gran parte de los visitantes opta por alternativas distintas a los hoteles tradicionales.
La ciudad dispone de más de 27.000 habitaciones y 75.000 camas, pero la ocupación formal sigue enfrentando una competencia creciente de alojamientos informales.
Movilidad, conectividad y factores externos
El flujo de turistas dependerá en gran parte de la movilidad terrestre, especialmente desde regiones como Bogotá, Antioquia y los Santanderes, que llegan por corredores como la Troncal de Oriente y la vía Barranquilla–Santa Marta.
En el componente aéreo, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar tendrá uno de sus picos más altos, con 38 vuelos programados entre jueves y viernes santo.
Sin embargo, hay factores que podrían afectar el comportamiento de la temporada. La situación en el puente de Mendihuaca limita el acceso hacia el Parque Tayrona, uno de los principales atractivos del destino.

A esto se suman la coyuntura económica del país y percepciones en materia de seguridad, elementos que influyen directamente en la decisión de viaje.
El reto del turismo formal
Desde Cotelco Magdalena, el llamado es claro: analizar la ocupación más allá de los hoteles.
“El mercado ha cambiado. Hoy hay más opciones de alojamiento y las reservas se hacen más cerca a la fecha del viaje”, señaló Omar García Silva, presidente ejecutivo del gremio.
El desafío para el sector formal es mantenerse competitivo frente a modelos que tienen menor carga tributaria y regulatoria, pero que captan una porción significativa de la demanda.
A pesar de las variaciones en el comportamiento del turismo, el sector asegura estar preparado para recibir a los visitantes con condiciones de seguridad, orden y calidad en el servicio.
Santa Marta vuelve a entrar en temporada alta con cifras importantes, pero también con un cambio claro en las reglas del juego: más turistas, más opciones de alojamiento y menos previsibilidad en las reservas.
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