Motín paraliza zona comercial del centro de Santa Marta: negocios cerraron por miedo a fuga de reclusos y saqueos


Los disturbios en el Centro Transitorio Norte mantienen en vilo a la carrera Quinta, donde muchos comerciantes cerraron sus locales por miedo a nuevos enfrentamientos. Sin pronunciamiento oficial, persisten las versiones sobre posibles fugas y el control incompleto de la situación.

La carrera Quinta de Santa Marta amaneció bajo tensión. No fue una noche cualquiera ni una mañana normal. Desde la calle 15 hasta las 10 de la carrera quinta el principal corredor comercial de la ciudad quedó parcialmente paralizado, con varios locales cerrados y un ambiente cargado de miedo tras el motín protagonizado por reclusos del Centro Transitorio Norte.

A diferencia de otras jornadas agitadas, esta vez la crisis no terminó con el amanecer. Los internos se mantienen en la parte alta del centro de reclusión, desde donde continúan generando zozobra en la zona, mientras comerciantes y residentes optaron por no exponerse.

Las rejas abajo no son una protesta. Son una decisión para proteger su mercancía e integridad física.

Hoy no abrimos. Nadie nos garantiza que esto no se vuelva a salir de control”, dice un comerciante del sector, que prefirió no revelar su nombre. Como él, decenas tomaron la misma decisión: cerrar, perder el día y evitar quedar en medio de posibles disturbios.

Un corredor comercial detenido

La Avenida Campo Serrano, históricamente uno de los puntos más dinámicos del comercio samario, luce tensionado. Donde normalmente hay flujo constante de compradores, hoy hay silencio, puertas metálicas cerradas y una calma que no es tranquilidad, sino tensión contenida.

El impacto económico es inmediato.

Un día sin abrir es pérdida total. Aquí vivimos del día a día”, explica otro comerciante.

Pero peor es que nos rompan el local o quedar en medio de una pedrea”.

El temor no es infundado. Durante el motín registrado en la noche anterior, hubo enfrentamientos con la Policía, intercambio de piedras y momentos de descontrol que obligaron a un despliegue de seguridad para evitar una fuga masiva.

Versiones de fuga y ausencia de información oficial

Aunque hasta el momento ninguna autoridad ha emitido un pronunciamiento oficial sobre lo que ocurre, en la zona circula con fuerza una versión: varios reclusos habrían logrado fugarse en medio del caos.

La falta de información ha intensificado la incertidumbre.

Ni la Policía Metropolitana ni otras instituciones han entregado un balance claro de la situación, ni han confirmado si el centro de detención está completamente bajo control. Tampoco se ha precisado el número de heridos ni las medidas adoptadas para evitar nuevos disturbios.

Ese vacío institucional ha sido ocupado por el rumor, y el rumor, en contextos de crisis, se convierte en un detonante de miedo.

Tensión que no se disipa

A lo largo de la mañana, la presencia policial se ha mantenido en la zona, con unidades ubicadas en puntos estratégicos para contener cualquier intento de desbordamiento. Sin embargo, la percepción entre comerciantes y ciudadanos es que el riesgo sigue latente.

“No hay garantías. Así no se puede trabajar”, insiste un vendedor.

La situación también ha afectado la movilidad. El tránsito es reducido y muchos ciudadanos han optado por evitar el centro de la ciudad ante el temor de quedar atrapados en medio de un nuevo episodio violento.

Un problema recurrente que escala

No es la primera vez que el Centro Transitorio Norte se convierte en epicentro de disturbios. En varias ocasiones anteriores se han registrado motines, protestas internas y episodios de violencia que han alterado el orden público en esta zona estratégica de Santa Marta.

Sin embargo, lo ocurrido esta vez marca un punto crítico: la crisis no se contuvo en horas, sino que se extendió, afectando de manera directa la dinámica económica de toda la carrera Quinta.

El motín dejó de ser un problema interno para convertirse en una emergencia urbana.

Comerciantes exigen respuestas

El llamado del sector es claro: presencia permanente de la fuerza pública, información oficial oportuna y garantías reales para retomar sus actividades. Piden que se traslade ese centro reclusorio de la zona.

Necesitamos saber qué está pasando. No podemos trabajar con miedo”, señala otro comerciante.

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Mientras eso no ocurra, la normalidad seguirá suspendida.

La carrera Quinta, corazón comercial de Santa Marta, permanece a medio latir: con las puertas cerradas, la incertidumbre abierta y una ciudad esperando respuestas que aún no llegan.


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