
Lo mataron trabajando: una niña y una mujer lo abrazaron mientras se le iba la vida en la puerta de la casa
La víctima, conocida como “Juancho”, fue asesinado a tiros mientras hacía un trabajo de albañilería en Ciénaga. Murió antes de recibir atención médica. Las imágenes del momento posterior al ataque, con una menor y una mujer aferradas a su cuerpo, reflejan la crudeza del crimen.
«Despierta… despierta”.
La voz se quiebra, insiste, se desespera. Una mujer lo abraza. Una menor también. Lo sacuden con cuidado, como si todavía hubiera tiempo. La mujer mayor llama por teléfono y trata de explicar lo que pasó. Pero ya no había nada que hacer.
Eric López Cantillo estaba tirado en la entrada de una casa, justo donde minutos antes trabajaba. Inmóvil. Sin reacción. La escena quedó grabada y duele verla: dos personas intentando sostenerlo, hablándole, negándose a aceptar lo evidente.
Lo mataron en plena jornada
El ataque a bala ocurrió en la carrera 33 con calle 25, en Ciénaga. “Juancho”, como lo conocían en el sector, había llegado a realizar un trabajo de albañilería. Era una jornada más. Una labor sencilla que quedó a medias.
Testigos aseguran que hombres armados llegaron hasta el lugar y dispararon sin mediar palabra. Varias detonaciones en diferentes partes del cuerpo. Cayó en la misma entrada de la vivienda. Ahí quedó tendido.
Gritos, sangre y nadie que ayudara
Después de los disparos, el silencio duró segundos. Luego vinieron los gritos. Una mujer salió, lo encontró herido, perdiendo sangre. Se arrodilló junto a él, lo llevó hasta la puerta de la casa y ahí lo sostuvo, lo llamó por su nombre una y otra vez. Intentó mantenerlo consciente mientras pedía ayuda desde su celular.
Alrededor, la gente miraba. Se acercaban, observaban, pero nadie intervenía. La escena se llenó de curiosos y de impotencia. El tiempo pasó sin respuesta.
Llegó muerto al hospital
Cuando finalmente lograron trasladarlo al hospital San Cristóbal, ya era tarde. Los médicos confirmaron que Eric López Cantillo ingresó sin signos vitales. Las heridas habían hecho su trabajo.
En el sitio del crimen, unidades de la Policía iniciaron los actos urgentes. Recolectaron evidencias, tomaron testimonios y acordonaron la zona. Hasta ahora, no hay capturas ni una versión clara sobre los móviles del homicidio.
Un barrio golpeado
La noticia corrió rápido. En el barrio lo conocían. Ciclotaxista y albañil, trabajador, cercano. Un hombre que salía todos los días a rebuscarse la vida.
“Juancho” salió a cumplir un oficio más. No regresó.
Hoy queda el vacío. El recuerdo de una escena que nadie quiere repetir: una niña y una mujer abrazando un cuerpo que ya no podía responder. Y un barrio que suma otro nombre a la lista de los que se fueron sin explicación.
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