En Playa Blanca, los vendedores están ‘mamados’ de los turistas que llegan con todo de casa y no compran


Trabajadores informales y residentes de Playa Blanca advierten que la llegada de turistas que llevan todo desde casa está reduciendo drásticamente las ventas locales y poniendo en riesgo el sustento de numerosas familias que dependen del turismo.

En Playa Blanca, uno de los balnearios más concurridos de Barú, la llegada masiva de visitantes no siempre se traduce en beneficios económicos. Por el contrario, comerciantes y habitantes aseguran que el flujo de turistas viene acompañado de una práctica que les resta ingresos: pasar el día entero en la playa sin consumir productos ni servicios del lugar.

Desde primeras horas de la mañana, grupos de visitantes se instalan en la arena con alimentos preparados, bebidas, sillas y equipos de sonido. Para quienes ofrecen pescado, refrescos, alquiler de carpas o servicios básicos, esta escena se ha vuelto habitual y preocupante, pues reduce significativamente la posibilidad de generar ingresos diarios.

Los vendedores explican que su economía no funciona con salarios ni ingresos fijos, sino con lo que logran vender cada jornada. “Hay días en los que uno se va con las manos vacías”, comentan, señalando que detrás de cada puesto hay familias enteras que dependen de ese dinero para cubrir sus necesidades básicas.

Un destino concurrido, pero sin consumo

Aunque reconocen que las playas son espacios de libre acceso, los trabajadores sostienen que el turismo debería ser una actividad de beneficio mutuo.

Además que estos turistas dejan todo tirado y les toca a los vendedores recogerles sus desperdicios.

Aseguran que no se trata de prohibir la llegada de visitantes, sino de promover un comportamiento más solidario con las comunidades que sostienen la oferta turística.

Los habitantes de la zona recalcan que el turismo es la principal fuente de empleo en Playa Blanca y que, sin consumo local, la actividad pierde sentido para quienes viven allí.

“Si no hay ventas, no hay cómo sostener el hogar”, afirman, al advertir que la situación se repite cada fin de semana y en temporada alta se agudiza.

Ante este panorama, los comerciantes solicitan la intervención de las autoridades para definir normas que regulen el uso del espacio y fomenten un equilibrio entre el disfrute del destino y la economía local, sin afectar el derecho de los turistas a visitar la playa.


¿Quieres pautar

con nosotros?