
“¡Ay, Dios mío, mi muchachito me lo ahogaron!”: el desgarrador lamento de la madre de Alexander que hoy sacude a todo un país
La mujer asegura que intentó impedir que su hijo asistiera al paseo de cumpleaños en Guatapé donde terminó perdiendo la vida. Tras la aparición de videos que muestran los momentos previos a la tragedia, el dolor se transformó en una exigencia de justicia para esclarecer qué ocurrió realmente con el joven de 22 años.
La despedida que se convirtió en tragedia
La llamada que recibió aquella tarde partió su vida en dos. Del otro lado de la línea le dijeron que su hijo había desaparecido en las aguas del embalse de Guatapé. Horas después, la incertidumbre se convirtió en una tragedia que todavía estremece al país. Alexander Avendaño Varela, un joven de apenas 22 años, había salido de casa para celebrar su cumpleaños con un grupo de amigos. Jamás regresó.
Hoy, mientras las autoridades avanzan en la investigación y analizan videos que podrían resultar determinantes para esclarecer los hechos, una madre revive una y otra vez la última conversación que sostuvo con él. Una conversación marcada por una advertencia que nunca logró sacar de su cabeza.
“Me cansé de decirle que no fuera porque tenía un mal presentimiento”, recuerda entre lágrimas.
La despedida que se convirtió en tragedia
Alexander estaba feliz. Cumplía años y tenía planes para compartir la fecha con varias personas que le habían organizado un paseo en lancha por Guatapé. En casa también lo esperaba una celebración familiar.
Su madre incluso le había preparado una reunión para que invitara a sus amigos y festejara rodeado de quienes más lo querían. Sin embargo, el joven ya había tomado una decisión.
La mañana de su cumpleaños se arregló para salir. Estaba emocionado y tenía la ilusión de disfrutar el día. Fue entonces cuando su madre volvió a insistirle que se quedara.
La respuesta fue la misma. Él intentó tranquilizarla, le dijo que todo saldría bien y salió de la vivienda sin imaginar que esa sería la última vez que cruzaría la puerta de su hogar.
Horas después llegó la llamada que destruyó a toda la familia.
“Me dijeron que mi hijo se había ahogado”, relató la mujer.
Los videos que cambiaron todo
La tragedia tomó una dimensión aún más dolorosa cuando comenzaron a circular videos grabados durante la celebración.
Las imágenes, que hoy hacen parte de las investigaciones, muestran los momentos previos a la desaparición de Alexander. Lo que para muchos parecía un accidente comenzó a generar interrogantes luego de que se conocieran escenas de discusiones y forcejeos ocurridos a bordo de la embarcación.
Para su madre, observar esas grabaciones fue devastador.
“Cuando me mostraron los videos fue peor. Fue muy desgarrador”, afirmó.
La mujer asegura que en las imágenes escuchó claramente a su hijo suplicar que no lo lanzaran al agua porque no sabía nadar.
“Él pedía que no, que no lo tiraran, que él no sabía nadar”.
Esa escena quedó grabada para siempre en su memoria. Desde entonces, cada vez que cierra los ojos vuelve a escuchar aquellas palabras.
“¿Cómo la gente puede actuar así?”
Entre el dolor y la impotencia, la madre de Alexander también cuestiona el comportamiento de quienes estaban con él ese día.
Asegura que le cuesta entender las reacciones que observa en los videos y que todavía busca respuestas sobre lo ocurrido durante la celebración.
“¿Cómo la gente no tiene empatía por nadie?”, preguntó con la voz entrecortada.
La tragedia resulta aún más difícil de asimilar porque ocurrió precisamente el día en que su hijo celebraba un año más de vida.
“Mi muchachito estaba de cumpleaños y quería celebrar con sus amigos”.
Lo que debía ser una jornada de alegría terminó convertida en una pesadilla que hoy mantiene a una familia atrapada entre el duelo y las preguntas sin respuesta.
Cinco días de búsqueda
La desaparición de Alexander fue reportada el 24 de mayo.
Desde ese momento comenzó una intensa operación en el embalse de Guatapé con la participación de buzos especializados, organismos de socorro y voluntarios que recorrieron durante días la zona en busca del joven.
La esperanza se mantuvo viva mientras avanzaban las labores.
Sin embargo, después de más de cinco días de búsqueda, las autoridades confirmaron el hallazgo de su cuerpo en las profundidades del embalse.
La noticia puso fin a la incertidumbre, pero abrió una nueva etapa marcada por la exigencia de verdad y justicia.
Un entierro lleno de lágrimas y preguntas
El regreso de Alexander a casa permitió que sus familiares pudieran despedirlo.
En la parroquia principal de San Cristóbal se realizó una eucaristía en su memoria. Allí se reunieron amigos, vecinos y allegados para acompañar a una familia destrozada por el dolor.
Posteriormente, el féretro fue llevado hasta el cementerio del corregimiento, donde recibió sepultura entre abrazos, llantos y silencios que reflejaban la magnitud de la pérdida.
La búsqueda terminó. El entierro también.
Lo que sigue abierto es la investigación.
Sus seres queridos insisten en que las autoridades deben establecer con precisión qué ocurrió durante aquel paseo de cumpleaños y determinar si existen responsabilidades en los hechos que terminaron con la muerte del joven.
Mientras tanto, en una casa marcada por el vacío, una madre continúa aferrada al último recuerdo que conserva de su hijo: aquella conversación en la que intentó convencerlo de quedarse.
“Hoy mi hijo no está aquí”, dice con la voz quebrada.
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