
Santa Marta sigue contando jovenes muertos: tenia 19 años y lo mataron cuando estaba de fiesta en el barrio Tayrona
Lo atacaron cuando salía de una vivienda, lo dejaron agonizando y murió minutos después en una clínica. El crimen quedó registrado en video y volvió a desnudar la violencia que gobierna sectores vulnerables de la ciudad.
Tenía 19 años y lo mataron sin darle chance de correr, hablar o defenderse. A Erwin Alfonso Arrieta Castro, conocido como Pedrito en el barrio Tayrona, los sicarios lo esperaron y le dispararon por la espalda en medio de las celebraciones de fin de año. Así, de golpe, le apagaron la vida.
La noche transcurría entre música, licor y un pick up encendido. Pedrito compartía con amigos como muchos jóvenes del sector, hasta que cerca de las 11:30 de la noche se apartó por un momento y se dirigió a una vivienda cercana. Cuando salió, la muerte ya lo estaba esperando.
Hombres armados que se movilizaban en motocicleta lo interceptaron y abrieron fuego sin mediar palabra. Las balas lo alcanzaron por la espalda y lo dejaron tendido en el suelo, gravemente herido, pero consciente. No podía hablar. Apenas podía moverse. Solo miraba a su alrededor con los ojos abiertos, suplicando ayuda en silencio.
Sus amigos corrieron hacia él. Lo levantaron como pudieron y lo subieron a una motocicleta para llevarlo de urgencia a un centro asistencial. En ese trayecto, un testigo grabó el momento: el cuerpo sin fuerza, la mirada perdida y una vida que se iba apagando segundo a segundo.
Erwin alcanzó a llegar a la clínica Salud Total, pero solo para que los médicos confirmaran su muerte. A sus 19 años ya no había nada que hacer.
Afuera, su familia se derrumbó. Entre llanto, rabia y desconcierto, las preguntas comenzaron a repetirse: quién lo mató, por qué, y en qué problema estaba metido un muchacho que no llegó a los 20 años.
En el barrio Tayrona, un sector vulnerable de Santa Marta, la violencia suele ser la forma de saldar cuentas. Allí los errores, reales o supuestos, se pagan con plomo. No importa la edad. No importa la historia. Quien se equivoca, muere.
Las autoridades iniciaron la investigación para establecer los móviles del crimen y dar con los responsables. Mientras tanto, en el barrio queda otra silla vacía, otra familia rota y otra vida joven que se suma a la larga lista de asesinados por la violencia que no da tregua en Santa Marta.
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