Se sentó en la terraza después de trabajar y una bala le apagó la vida: el extraño crimen del vendedor de Vive 100 en Soledad


El vendedor informal, de 63 años, fue asesinado de un disparo cuando descansaba frente a su vivienda en Soledad. Mientras las autoridades sostienen que pudo quedar atrapado en un ataque dirigido a otra persona, vecinos aseguran que el hombre fue atacado directamente. El caso mantiene en incertidumbre a toda una comunidad.

Después de una jornada de trabajo vendiendo bebidas energizantes por las calles de Soledad, Ernesto Jesús Villa Pérez regresó a su casa, se sentó en la terraza para descansar y jamás volvió a levantarse. Una bala acabó con su vida la noche del jueves 4 de junio en el barrio Villa Carmen II.

Tenía 63 años. Era conocido por recorrer distintos sectores comercializando Vive 100 para ganarse el sustento diario. Quienes lo conocieron aseguran que era un hombre trabajador, dedicado a su familia y alejado de cualquier problema judicial.

Sin embargo, la violencia que golpea a varios sectores del área metropolitana de Barranquilla terminó alcanzándolo cuando se encontraba justamente en el lugar donde se suponía estaba más seguro: frente a su propia casa.

Una noche común que terminó en tragedia

El crimen ocurrió hacia las 7:30 de la noche en la calle 61C con carrera 4.

Vecinos del sector escucharon varias detonaciones y de inmediato alertaron a la Policía Metropolitana de Barranquilla. Cuando las patrullas llegaron al sitio encontraron a Ernesto tendido en el suelo. La herida de bala había sido mortal.

Los uniformados intentaron recopilar información entre los habitantes del sector, pero se encontraron con una barrera que suele repetirse en barrios golpeados por la violencia: el silencio.

Pocos quisieron hablar. Muchos prefirieron guardar distancia del caso.

Dos versiones y muchas dudas

Con el paso de las horas comenzaron a surgir versiones distintas sobre lo sucedido.

La primera hipótesis manejada por los investigadores señala que Ernesto habría quedado en medio de una acción criminal dirigida contra otra persona.

Según esa línea investigativa, hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron al sector con el objetivo de atacar un negocio o a un individuo cercano al lugar donde residía la víctima. En medio de ese hecho, el vendedor habría recibido el impacto mortal.

Pero esa explicación genera escepticismo entre algunos habitantes de Villa Carmen II.

Personas cercanas a la víctima sostienen una versión completamente diferente. Afirman que Ernesto estaba sentado en la terraza de su humilde vivienda cuando un hombre se acercó y le disparó por la espalda.

De ser cierta esa versión, el adulto mayor no habría sido una víctima circunstancial ni habría quedado atrapado por accidente en medio de un atentado ajeno. Habría sido el objetivo.

Por ahora, ninguna de las dos hipótesis ha sido descartada por las autoridades.

El miedo domina al barrio

La falta de testimonios ha complicado el avance de la investigación.

En el sector existe una sensación de temor que se percibe en cada conversación interrumpida y en cada vecino que prefiere mirar hacia otro lado.

Algunos habitantes aseguran que nadie quiere verse involucrado en un caso que podría tener relación con organizaciones criminales que ejercen influencia en la zona.

Esa realidad ha convertido la búsqueda de respuestas en una tarea difícil para los investigadores.

Mientras la familia intenta comprender por qué asesinaron a Ernesto, las autoridades siguen reconstruyendo los minutos previos al ataque y verificando cada una de las versiones conocidas hasta el momento.

Un trabajador sin antecedentes

Uno de los aspectos que más llama la atención en este caso es el perfil de la víctima.

Las autoridades confirmaron que Ernesto Jesús Villa Pérez no registraba antecedentes judiciales ni anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio.

Su nombre tampoco aparecía vinculado a investigaciones criminales.

Quienes compartieron con él durante años lo describen como un vendedor informal que dedicó buena parte de su vida a recorrer las calles comercializando bebidas energizantes para sostenerse económicamente.

Por eso, su asesinato ha causado conmoción entre familiares, amigos y vecinos.

El crimen ocurrió en un sector donde las autoridades han advertido sobre la presencia e influencia de estructuras delincuenciales.

Entre ellas figura la organización conocida como Los Costeños, señalada por las autoridades de participar en actividades relacionadas con extorsiones, amenazas y otros hechos violentos en diferentes zonas del área metropolitana de Barranquilla.

La estructura es asociada al mando de alias «Negro Ober», uno de sus principales cabecillas.

Aunque hasta ahora no existe evidencia que vincule directamente a ese grupo con el asesinato de Ernesto Jesús Villa Pérez, los investigadores analizan si el crimen guarda alguna relación con las dinámicas de violencia que afectan al sector.

La muerte de Ernesto sigue siendo un rompecabezas.

Un hombre de 63 años que acababa de terminar su jornada laboral apareció asesinado frente a su vivienda. Una versión habla de una víctima atrapada en medio de un ataque criminal. Otra apunta a un homicidio ejecutado directamente contra él.

Entre ambas historias existe una distancia enorme.

Lo único claro, por ahora, es que una familia perdió a su ser querido y que un trabajador que regresó a descansar después de vender Vive 100 terminó muerto en la terraza de su casa.

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El lugar donde buscó tranquilidad fue el mismo donde encontró la muerte.


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