Petro acusa a Abelardo de la Espriella de generar con su discurso un clima que puede terminar en muertes


El presidente pidió frenar los discursos de odio tras los incidentes ocurridos frente a la sede de campaña de Abelardo de la Espriella en Bogotá. La tensión electoral escaló hasta el punto de que ya existen denuncias por intimidaciones, presuntas amenazas con armas y llamados urgentes a evitar que la violencia se apodere de la contienda presidencial.

La campaña hacia la segunda vuelta presidencial entró en un terreno peligroso. Una jornada de manifestaciones frente a la sede de Abelardo de la Espriella en Bogotá terminó provocando una advertencia delicada del presidente Gustavo Petro durante el actual proceso electoral.

El mandatario dejó de lado cualquier prudencia diplomática y responsabilizó directamente al candidato presidencial de frenar lo que considera una creciente ola de odio político que podría terminar en tragedia.

“Como presidente de la República le solicito al señor Abelardo de la Espriella poner fin al discurso del odio. Si no se responsabiliza de la palabra va a hacer matar a la ciudadanía colombiana como en el pasado”, afirmó Petro.

Su pronunciamiento lo hizo ante los constantes enfrentamientos verbales entre los sectores que apoyan a Iván Cepeda y quienes respaldan a De la Espriella.

Una noche que encendió las alarmas

El detonante ocurrió la noche del 4 de junio en Teusaquillo, frente a la sede de campaña del candidato opositor.

Hasta el lugar llegó un grupo de ciudadanos que portaba carteles de respaldo a Iván Cepeda y a su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué. Según el reporte oficial de la Secretaría de Seguridad de Bogotá, los manifestantes lanzaron consignas ofensivas y bloquearon temporalmente el acceso al edificio.

La situación obligó a desplegar un operativo para evacuar a las personas que se encontraban dentro de las oficinas.

Aunque las autoridades informaron que no hubo heridos, enfrentamientos físicos ni daños materiales, el episodio abrió una nueva batalla política y judicial.

Dos versiones completamente opuestas

Lo ocurrido esa noche es objeto de investigación porque las campañas involucradas narran hechos radicalmente distintos.

Desde el equipo de Abelardo de la Espriella, el gerente de campaña Jaime Andrés Beltrán aseguró que el grupo de manifestantes llegó con la intención de intimidar a quienes trabajaban dentro de la sede política.

Según esta versión, la evacuación fue necesaria para evitar una situación de mayor gravedad.

Sin embargo, desde el sector afín al Gobierno surgió una denuncia completamente diferente.

El senador electo Walter Alfonso Rodríguez afirmó que durante la protesta una persona ubicada dentro de las instalaciones de la campaña de De la Espriella habría exhibido un arma de fuego para amenazar a varios jóvenes que participaban en la concentración.

La acusación cobró fuerza después de que circulara un video, difundido por el propio presidente Petro, en el que varias personas increpan a un hombre por portar un arma en medio de la tensión que se vivía en el lugar.

El miedo a repetir los errores del pasado

Más allá de las denuncias cruzadas, el mensaje de Petro apuntó a algo mucho más profundo.

El presidente evocó los episodios más violentos de la historia política colombiana y advirtió sobre el riesgo de que el lenguaje agresivo termine alimentando ataques físicos contra ciudadanos.

Para el jefe de Estado, el país atraviesa un momento delicado en el que cada palabra pronunciada por quienes aspiran al poder puede tener consecuencias impredecibles.

Por eso insistió en que la discusión electoral debe librarse únicamente con argumentos y propuestas, dejando fuera cualquier forma de intimidación o violencia.

“La fuerza no puede tomarse el debate democrático”, reiteró.

La propuesta para evitar que la campaña se salga de control

Ante el aumento de la tensión, Petro propuso crear un comité conjunto entre las campañas presidenciales.

La iniciativa busca monitorear los focos de conflicto y actuar en los territorios donde comienzan a aparecer señales de confrontación entre simpatizantes.

El mandatario también pidió la intervención inmediata de la Fiscalía General de la Nación para esclarecer los hechos ocurridos en Bogotá y determinar si existieron conductas que ameriten investigaciones penales.

Mientras tanto, Colombia entra en la recta final hacia la segunda vuelta presidencial en medio de un ambiente cada vez más agitado.

Las encuestas, los debates y los discursos siguen ocupando el centro de la campaña.

Sin embargo, después de los incidentes de Teusaquillo y de la dura advertencia lanzada desde la Casa de Nariño, el temor ya no gira únicamente alrededor de quién ganará las elecciones.

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La preocupación ahora es que la confrontación política termine cruzando una línea que el país conoce demasiado bien y que muchos colombianos no quieren volver a vivir.


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