Vendían frutas y se hacían pasar por mototaxistas: así se camufló la Dijín para cercar al ‘Bendito Menor’ en Riohacha


Investigadores de inteligencia permanecieron durante horas alrededor de una vivienda de Riohacha caracterizados como trabajadores comunes para confirmar que Naín Pérez Toncel estaba escondido allí. Un oficial que participó en la operación reveló cómo los agentes se mezclaron con el movimiento del sector hasta detectar a los hombres que realmente vigilaban al cabecilla.

Mientras unos vendían frutas y otros aparentaban buscar pasajeros en motocicletas, la Dijín tenía desplegada una vigilancia encubierta alrededor de una vivienda del barrio Los Olivos, en Riohacha. Parecían trabajadores comunes de cualquier calle de la ciudad, pero en realidad eran investigadores siguiendo cada movimiento para resolver una pregunta definitiva: ¿Naín Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, estaba dentro de esa casa?

La estrategia hizo parte de la operación ‘Centinela de la Patria’, ejecutada el jueves 3 de septiembre y que terminó con la muerte de Pérez Toncel, su compañera sentimental, alias ‘La Bebecita’, y dos de sus escoltas.

Un oficial de la Dijín que participó en el procedimiento reveló que aquella vivienda era apenas el tercer inmueble inspeccionado durante la búsqueda. Para llegar hasta ella tuvieron que modificar el operativo, que inicialmente estaba previsto para desarrollarse en la Alta Guajira.

Inteligencia se mezcló entre vendedores y mototaxistas

Desde la mañana, investigadores caracterizados como vendedores de frutas y mototaxistas comenzaron a moverse cerca de la propiedad. La misión era observar sin despertar sospechas y establecer quién entraba, quién salía y qué ocurría alrededor del inmueble.

La táctica resultó especialmente importante porque, según el investigador, la organización de ‘Bendito Menor’ también tenía personas haciéndose pasar por mototaxistas para detectar movimientos extraños y mantener informado al cabecilla.

En otras palabras, en las mismas calles había hombres aparentando realizar actividades similares, pero trabajando para lados completamente distintos.

“Nuestros hombres de inteligencia evidenciaron movimientos de personas que se hacían pasar por mototaxistas, que en realidad eran gente de la organización del ‘Bendito Menor’ que le daban información”, relató el oficial.

Fue precisamente el comportamiento de estos presuntos vigilantes lo que terminó aportando otra señal importante.

“Al ver esos movimientos inusuales logramos corroborar la información de la fuente: estaba en esa propiedad”, agregó.

El operativo había comenzado lejos de Riohacha

Horas antes, los comandos tenían otra ubicación en la mira. Según el investigador, ‘Centinela de la Patria’ estaba preparada inicialmente para ejecutarse en una comunidad indígena de la zona rural de Uribia.

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La información que manejaban indicaba que Pérez Toncel pretendía pasar allí la noche después de realizar varias reuniones en la Alta Guajira. Sin embargo, los datos aportados por un informante y un señuelo utilizado durante las labores de inteligencia cambiaron la ruta de los investigadores.

“La operación se iba a lanzar inicialmente en la Alta Guajira (…) pero los datos de un informante y un señuelo que se les tendió nos hicieron regresar a Riohacha”, explicó.

Según la versión policial entregada, Pérez Toncel también modificó sus planes para dirigirse a Riohacha a recoger dinero presuntamente relacionado con un negocio de narcotráfico. Los investigadores aseguraron que ya tenían información sobre reuniones del cabecilla con narcotraficantes y comerciantes para realizar cobros extorsivos.

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Horas camuflados hasta confirmar el objetivo

Mientras los agentes encubiertos mantenían vigilado el sector, otro componente de inteligencia seguía los movimientos alrededor del círculo cercano de Pérez Toncel, incluida la situación judicial de ‘La Bebecita’, quien avanzaba en un preacuerdo con la Fiscalía.

La información de la fuente, sumada a lo observado por los investigadores disfrazados, terminó convenciendo a los responsables del operativo de que habían encontrado el lugar correcto.

Era la tercera propiedad que revisaban.

Una vez establecida la presencia del objetivo, entraron los comandos encargados de realizar la captura. De acuerdo con la versión del oficial, Pérez Toncel habría reaccionado primero, seguido por sus escoltas y su compañera sentimental, desencadenándose el episodio en el que murieron los cuatro ocupantes.

Esta es la versión entregada por el investigador que participó en el procedimiento, en medio de los interrogantes que han surgido posteriormente alrededor de las circunstancias en las que se produjeron las muertes.

Los disfraces fueron claves para cerrar el cerco

La operación que terminó con ‘Bendito Menor’ tuvo hombres fuertemente armados en su fase final, pero antes necesitó agentes capaces de pasar inadvertidos en una calle de Riohacha.

Durante horas, los investigadores se confundieron entre vendedores de frutas y mototaxistas mientras observaban una vivienda que, aparentemente, era una más del barrio Los Olivos. La inteligencia encubierta permitió detectar incluso a quienes, según la Dijín, cumplían exactamente la misión contraria: vigilar el sector para proteger al cabecilla.

Cuando la gente de ‘Bendito Menor’ vigilaba buscando policías, algunos de los policías ya estaban frente a ellos. Solo que llevaban frutas, motocicletas y la apariencia de estar trabajando como cualquier ciudadano del sector.


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