
Sufrió golpe jugando fútbol en el colegio y murió días después en una clínica de Santa Marta
Lo que parecía una jornada normal de fútbol entre compañeros terminó en tragedia. El joven sufrió una grave lesión en la cabeza durante un partido en su institución educativa y, pese a una cirugía y varios días de lucha médica, falleció en una clínica de Santa Marta.
Leandro Medina Pastrana salió a jugar fútbol con sus compañeros y nunca regresó a casa como su familia esperaba. El estudiante resultó gravemente herido el pasado jueves durante una actividad en la cancha de su colegio. Una jugada terminó en un choque con otro alumno y la caída fue devastadora. Según las versiones preliminares, el menor golpeó violentamente su cabeza contra un muro ubicado cerca del escenario deportivo.
Lo que comenzó como un momento de recreación se convirtió en una emergencia desesperada. Profesores, estudiantes y personal de la institución reaccionaron de inmediato al percatarse de la gravedad de la situación.
Leandro fue auxiliado y trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde comenzó una batalla que mantuvo en vilo a familiares, amigos y miembros de la comunidad educativa.
Una carrera contra el tiempo
Los médicos hicieron todo lo posible para salvarle la vida. Debido a la complejidad de las lesiones sufridas en la cabeza, el estudiante permaneció bajo observación especializada y fue sometido a una intervención quirúrgica con la esperanza de lograr una recuperación favorable.
Durante varios días la familia se aferró a las noticias provenientes de la clínica. Cada reporte médico era esperado con angustia. Mientras tanto, compañeros de estudio, docentes y allegados elevaban oraciones y enviaban mensajes de apoyo.
La esperanza se mantuvo viva hasta el último momento.
La noticia que nadie quería recibir
La tarde de este lunes festivo llegó el desenlace más doloroso.
Pese a los esfuerzos del personal médico, Leandro Medina Pastrana falleció luego de presentar un paro cardiorrespiratorio en una clínica privada de Santa Marta.
La noticia se propagó rápidamente entre quienes conocían al estudiante y provocó una profunda conmoción en distintos sectores de la ciudad.
Las muestras de solidaridad hacia la familia comenzaron a multiplicarse a través de redes sociales, donde amigos, compañeros y conocidos expresaron su tristeza por la partida del menor.
Un colegio de luto
La muerte de Leandro dejó un vacío enorme entre quienes compartían con él diariamente.
Compañeros de salón, docentes y familiares lo recuerdan como un niño lleno de sueños, proyectos y ganas de salir adelante. Su repentina partida ha generado dolor e incredulidad entre quienes aún intentan comprender cómo un partido de fútbol terminó convirtiéndose en una tragedia.
Ahora el luto invade a una familia que esperaba verlo crecer, graduarse y cumplir sus metas. En cambio, debe enfrentar una despedida prematura que ha golpeado profundamente a toda una comunidad educativa.
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