Seis meses después del crimen, una hija confiesa que mató a su madre a puñaladas por negar clave del wifi


El homicidio ocurrió en noviembre de 2025 en el barrio Puerto Nuevo, en Risaralda. Medio año después, la joven de 18 años se entregó al CTI en Pereira y admitió haber atacado a su madre tras una discusión por la clave del internet.

Dentro de una vivienda el horror apareció cuándo una joven de 18 años escapó tras asesinar a su propia madre a puñaladas, dejando una familia destruida y una investigación en curso.

Seis meses pasaron en silencio antes de que el caso diera un giro definitivo. Yuri Manuela Gaspar, de 18 años, llegó acompañada de su abogado hasta las instalaciones del CTI de la Fiscalía en Pereira y allí confesó haber sido la responsable de la muerte de su madre, un hecho ocurrido el 24 de noviembre de 2025 dentro de una vivienda del barrio Puerto Nuevo, en Dosquebradas, Risaralda.

Durante todo ese tiempo, el expediente avanzó entre investigaciones, entrevistas y reconstrucciones de lo ocurrido, mientras en la comunidad quedaba la sombra de un crimen que, desde el inicio, había generado desconcierto por la forma en que se desencadenó dentro del propio hogar.

De acuerdo con la Fiscalía, aquella madrugada la discusión comenzó por algo tan cotidiano como la clave del servicio de internet. La madre se negó a entregarla, al parecer, por incumplimientos de la joven en las tareas de la casa. Lo que empezó como un reclamo terminó escalando dentro de la vivienda hasta convertirse en una confrontación sin retorno.

En medio de la tensión, la investigación señala que la joven ingresó a la habitación donde su madre descansaba y la atacó con un cuchillo. La víctima recibió varias heridas y, aunque fue auxiliada por su otro hijo, murió poco después debido a la gravedad de las lesiones, desde entonces la joven se mantenía prófuga, hasta ahora.

Tras la confesión, la Fiscalía le imputó el delito de homicidio agravado, cargo que la joven aceptó durante las audiencias preliminares. Además, suscribió un preacuerdo que podría reducir la condena hasta en un 50 %, lo que la llevaría a una pena cercana a los 200 meses de prisión.

En su declaración, la joven reconoció su responsabilidad, aunque dijo no recordar con precisión cada detalle del ataque. También se estableció que, en medio del hecho, fue destruido el módem de internet de la vivienda y que otro familiar intervino intentando frenar la agresión.

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Ahora el caso queda en manos de un juez de conocimiento, que deberá decidir si avala el preacuerdo. Solo entonces se definirá la sentencia final de un hecho que, medio año después, sigue marcando a una familia y a toda una comunidad. :::


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