
Se cansó de pagar extorsión y respondió a bala: comerciante dejó herido a presunto cobrador en Soledad
Un cruce de disparos en un puesto de comida rápida en el sector Los Robles dejó a un presunto extorsionista gravemente herido. El propietario, que llevaba semanas bajo amenazas, decidió no pagar y reaccionó armado.
La extorsión le venía respirando en la nuca desde hacía semanas. Llamadas, exigencias, amenazas directas. Hasta que el miedo se transformó en rabia.
En la tarde de este miércoles, en la carrera 23 con calle 79 del sector Los Robles, en Soledad, el propietario de un puesto de comida rápida decidió no pagar más. Cuando el hombre que presuntamente llegaba a cobrar la cuota apareció en el negocio, la respuesta fue inmediata: sacó un arma y abrió fuego.
El resultado fue un presunto extorsionista herido de gravedad.
Todo ocurrió en segundos
El sujeto llegó intimidando. La escena fue rápida y violenta. Lo que parecía otro episodio de presión terminó en un intercambio de disparos en plena jornada laboral.
Clientes y vecinos corrieron para resguardarse. Mesas volteadas, gritos, desorden. El negocio, que minutos antes servía comida, se convirtió en un escenario de pánico.
En medio del cruce de balas, el presunto sicario cayó herido. Fue trasladado a un centro asistencial, donde permanece bajo custodia policial.
Semanas de presión y miedo acumulado
Testimonios indican que el comerciante llevaba tiempo siendo víctima de extorsión. Las exigencias económicas eran constantes y el temor se había instalado en su rutina diaria.
Trabajar ya no era solo atender clientes. Era resistir.
El propietario, según versiones preliminares, actuó por su cuenta. No avisó a las autoridades. Tomó la decisión en medio de la desesperación acumulada.
Un silencio oficial que aumenta la tensión
Hasta el momento, no existe un pronunciamiento oficial que confirme plenamente los detalles del caso ni identifique a los involucrados.
La investigación sigue abierta. Las autoridades buscan establecer quiénes estarían detrás de las amenazas y si este hecho se conecta con estructuras criminales dedicadas a la extorsión en la zona.
Mientras tanto, el ambiente en el sector es de incertidumbre.
Comerciantes al límite
El caso refleja una realidad que se repite en Barranquilla y su área metropolitana: la extorsión sigue avanzando y los comerciantes comienzan a reaccionar.
Algunos cierran. Otros pagan. Otros, como este, se enfrentan.
“Ya uno no puede salir a ningún establecimiento. Da miedo”, dijo una residente del sector, reflejando el sentimiento generalizado.
Lo cierto es que en el Atlántico, los comerciantes comienzan a cansarse de los extorsionistas que los mantienen bajo presión.
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