
Santa Marta se está quedando sin agua: Essmar revela las causas de la crisis que tiene desatadas las protestas
Mientras aumentan las protestas y los bloqueos de comunidades que llevan días esperando agua, la empresa explicó que la emergencia se agravó por la reducción de los caudales, un daño ocasionado durante una obra de infraestructura y el cierre de la captación del río Piedras por parte de una comunidad. Más de 19.000 usuarios resultaron afectados.
La paciencia de miles de samarios se agotó hace semanas. En distintos sectores de la ciudad las protestas y los bloqueos de vías se han convertido en la única forma de exigir un servicio que cada vez tarda más en llegar. Familias enteras sobreviven almacenando las últimas gotas de agua mientras esperan un carrotanque o la reactivación del suministro.
En medio de ese panorama, la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (ESSMAR) se pronunció para explicar qué está profundizando una crisis que mantiene a buena parte de la ciudad al límite.
Según la entidad, el problema ya no obedece únicamente a la intensa sequía provocada por el fenómeno de El Niño. A esa situación se sumaron dos hechos que impactaron directamente la operación del sistema de acueducto y complicaron aún más la distribución del agua potable.

El río Piedras dejó de abastecer una parte de la ciudad
Uno de los factores que, según ESSMAR, golpeó con mayor fuerza el sistema fue el cierre temporal de la captación del río Piedras por parte de habitantes del sector.
De acuerdo con la empresa, la comunidad decidió suspender el paso del agua argumentando que era necesaria una revisión estructural del canal. Esa medida impidió que el recurso llegara hasta la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Mamatoco, reduciendo la capacidad de producción y afectando el suministro hacia el norte de Santa Marta.
Mientras continúan los diálogos para lograr la reapertura de la captación, la ciudad enfrenta una menor disponibilidad de agua en uno de sus principales sistemas de abastecimiento.
Una retroexcavadora agravó la emergencia
A la reducción del caudal se sumó un daño que terminó afectando a miles de usuarios.
ESSMAR informó que, durante la ejecución de unas obras de infraestructura en el sector de La Piragua, una retroexcavadora operada por un contratista rompió la tubería de 28 pulgadas que transporta agua potable desde la planta de Mamatoco hasta la estación de bombeo Cárcamo de la U y el tanque de Tres Cruces.
El incidente alteró la distribución para más de 19.000 usuarios del sector Centro.
Aunque la empresa aseguró que la avería ya fue reparada, explicó que la recuperación del sistema será gradual mientras las presiones vuelven a estabilizarse.

El verano mantiene contra las cuerdas al acueducto
La empresa también advirtió que la emergencia ocurre en uno de los momentos más difíciles para el sistema de abastecimiento.
Según el reporte oficial, el río Manzanares registra una reducción cercana al 50 % de su caudal, mientras que el río Piedras ya había perdido aproximadamente el 32 % de su capacidad antes de que se produjera el cierre temporal de la captación.
Esa combinación ha reducido considerablemente la cantidad de agua disponible para abastecer a una ciudad que enfrenta una de las temporadas secas más severas de los últimos años.
Los pozos ayudan, pero no alcanzan
Como parte de las medidas para enfrentar la emergencia, ESSMAR informó que rehabilitó 18 pozos que actualmente aportan más de 390 litros por segundo al sistema de acueducto.
La empresa también mantiene labores permanentes de mantenimiento sobre esa infraestructura para sostener el abastecimiento. Sin embargo, reconoció que esa capacidad resulta insuficiente para compensar la fuerte disminución del agua proveniente de los ríos.
Una ciudad cansada de esperar
El comunicado se conoce en medio de un ambiente de creciente inconformidad social. En los últimos días, habitantes de diferentes barrios han salido a bloquear vías y a protestar porque llevan jornadas completas sin recibir agua en sus viviendas.
Mientras ESSMAR asegura que trabaja para restablecer plenamente la operación del sistema y mantiene conversaciones con la comunidad que cerró la captación del río Piedras, miles de familias siguen enfrentando una rutina marcada por baldes vacíos, largas esperas y la incertidumbre sobre cuándo volverá a salir agua por las llaves de sus casas.
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