Salieron a encontrarse con amigos y terminaron enterradas: la historia cruel de las hermanas halladas muertas y sepultadas en Malambo


Sheridan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicol, de 17, estuvieron desaparecidas durante 15 días. Sus cuerpos fueron hallados enterrados clandestinamente en una zona enmontada. La familia denunció amenazas, exigencias de dinero y una investigación que, aseguran, no reaccionó a tiempo.

Las buscaron vivas durante quince días. Las encontraron enterradas. Sheridan Sofía Hernández Noriega, de 14 años, y su hermana Keyla Nicol Hernández, de 17, son las dos adolescentes cuyos cuerpos fueron hallados bajo tierra en una zona enmontada del barrio Maranatha, en Malambo. Habían salido de casa para verse con unos amigos. Nunca regresaron.

La confirmación llegó tras los análisis forenses de Medicina Legal, que este martes establecieron que los cadáveres encontrados el pasado 28 de febrero correspondían a las jóvenes reportadas como desaparecidas desde el 17 de febrero.

El caso pasó de búsqueda desesperada a doble homicidio.

La revelación del crimen

Todo comenzó con un fuerte olor que salía de la tierra. Habitantes de una invasión cercana notaron que algo no estaba bien y alertaron a las autoridades.

Investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) llegaron al sitio y comenzaron una excavación al mediodía. Primero apareció un cuerpo. Minutos después, otro más.

Ambos estaban enterrados clandestinamente, cubiertos con madera, piedras y restos improvisados que evidenciaban un intento por ocultar el crimen.

La escena confirmó lo que nadie quería encontrar. Dos adolescentes habían sido enterradas como si alguien hubiera querido borrar cualquier rastro de su existencia.

La última salida

El martes 17 de febrero, las hermanas salieron de su vivienda en el barrio La Sierrita. Dijeron que irían a Malambo a encontrarse con amigos. Era una salida normal, sin señales de peligro.

A las 11:40 de la noche dejaron de responder llamadas y mensajes.

La familia comenzó a buscarlas de inmediato. Intentaron contactar a las personas con quienes supuestamente se reunirían, pero nadie dio respuestas claras.

Desde ese momento, el silencio fue absoluto.
Dos días después comenzaron las amenazas.

Mensajes, miedo y extorsión

Según relató la familia, empezaron a recibir mensajes intimidantes. Les exigían dinero a cambio de la vida de las menores: primero cinco millones de pesos, luego la misma suma pero por cada una.

La familia aseguró que no tenía cómo pagar.
El terror aumentó cuando recibieron videos en los que se veía a una de las adolescentes llorando en el suelo mientras era apuntada con un arma.

La denuncia fue presentada ante el GAULA de la Policía. Sin embargo, según sus familiares, la respuesta inicial fue que podría tratarse de un “autosecuestro”, una versión que ellos rechazaron desde el primer momento.

“Ellas nunca le harían un sufrimiento así a mi mamá”, expresó la hermana mayor.

Las llamadas continuaron. La presión también.

Hace aproximadamente ocho días ocurrió el último contacto. Una voz al teléfono dijo: “Hablo con la mamá de las niñas que vamos a matar”, y colgó. Después, silencio total.

La confirmación más cruel

Los cuerpos fueron trasladados a Medicina Legal en Barranquilla. Durante días, la familia esperó una respuesta que aún dejaba espacio para la esperanza.

El lunes llegó la confirmación definitiva: eran Sheridan y Keyla.

La búsqueda terminó donde empezó el dolor.
Ahora la familia exige justicia y cuestiona por qué la denuncia no generó una reacción más contundente cuando aún existía la posibilidad de encontrarlas con vida.

Un crimen en medio de una violencia creciente

El doble homicidio ocurre en un contexto de creciente violencia en el departamento del Atlántico, donde autoridades han advertido un aumento asesinato de mujeres.

Con este caso y el asesinato, el mismo 28 de febrero, de otra mujer atacada en medio de una riña, asciende a 19 el número de mujeres asesinadas en lo que va de 2026.

En el barrio Maranatha el miedo permanece. Nadie sabe quién las llevó hasta allí. Nadie sabe quién decidió enterrarlas. Nadie entiende por qué dos adolescentes terminaron bajo tierra después de salir a compartir con amigos.

Lea aquí: Descubren dos cuerpos de mujeres enterrados en Malambo: las cubrieron con troncos y piedras

Las preguntas siguen abiertas.

¿Quién las engañó? ¿Quién las retuvo? ¿Quién decidió que no regresaran a casa?
Mientras avanzan las investigaciones, una familia enfrenta la peor certeza posible: las niñas que esperaban volver a abrazar fueron encontradas ocultas bajo la tierra.


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