
Quería vender su tienda por las extorsiones, pero los sicarios lo mataron antes de regresar a casa
El comerciante de 51 años oriundo de Maicao, fue asesinado a tiros dentro de su negocio en Malambo, Atlántico. Según personas cercanas, llevaba meses soportando presuntas extorsiones de grupos armados y había decidido vender la tienda para volver con su familia a La Guajira. El regreso que tanto esperaba terminó convertido en una tragedia.
Cinco años de esfuerzo quedaron reducidos a una escena de sangre. Willington Segundo Zúñiga Rivera dejó Maicao con la esperanza de construir un mejor futuro en Malambo, donde abrió una tienda y logró levantar un negocio que se convirtió en el sustento de su vida.
Con trabajo constante logró sacar adelante el establecimiento y, poco a poco, comenzó a recoger los frutos de ese sacrificio. Sin embargo, la tranquilidad que había construido empezó a desmoronarse cuando, según personas cercanas, aparecieron presuntas presiones de grupos armados que le exigían dinero para permitirle seguir trabajando.
La situación fue haciéndose insostenible y terminó por obligarlo a tomar una decisión que parecía ser la única salida: vender el negocio y regresar definitivamente a La Guajira.
El regreso a Maicao nunca llegó
Su familia esperaba con ilusión el momento de volver a tenerlo cerca. La decisión estaba tomada y solo faltaba concretar la venta del establecimiento para regresar a su tierra natal.
Pero ese reencuentro jamás ocurrió.
En la tarde del jueves, dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta la tienda ubicada en el barrio San Antonio, en la calle 7A con carrera 2 de Malambo. Sin mediar palabra y sin darle oportunidad de escapar, le dispararon en repetidas ocasiones.
Los sicarios huyeron de inmediato, mientras comerciantes y vecinos intentaban auxiliar a la víctima, que murió a causa de la gravedad de las heridas.
Una muerte que revive el miedo entre los comerciantes
El asesinato de Willington volvió a poner en evidencia el temor con el que muchos pequeños empresarios desarrollan su actividad en distintas regiones del país, donde las extorsiones y las amenazas terminan convirtiéndose en una carga permanente para quienes solo buscan trabajar.
Aunque las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer los móviles del crimen e identificar a los responsables, las versiones entregadas por allegados apuntan a que el comerciante había decidido abandonar todo para proteger su vida.
Paradójicamente, la decisión de marcharse llegó demasiado tarde.
Su familia solo esperaba verlo regresar
Willington Segundo Zúñiga Rivera tenía 51 años, era oriundo de Maicao y soñaba con volver a empezar junto a los suyos después de vender el negocio que levantó con años de sacrificio.
Hoy, en lugar de preparar su regreso, sus familiares enfrentan el dolor de despedirlo. El hombre que salió de La Guajira buscando oportunidades terminó siendo otra víctima de la violencia, dejando inconcluso el proyecto de vida por el que trabajó durante cinco años.
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