Pinedo, Guerra y Jaramillo crean bloque para gestionar un aeropuerto con una pista más grande para impulsar turismo y desarrollo


Alcaldía de Santa Marta, Gobernación del Magdalena y Cámara de Comercio impulsan la modernización del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar como eje clave para el crecimiento económico y turístico.

Santa Marta no quiere quedarse atrás: le apunta a despegar más alto.

Lo que hoy se mueve en torno al aeropuerto no es solo una obra de infraestructura, es una apuesta de ciudad. El alcalde Carlos Pinedo Cuello, la gobernadora María Margarita Guerra y el liderazgo empresarial representado por Carlos Jaramillo han decidido trabajar en bloque para impulsar una ampliación que responda al crecimiento real del territorio.

La iniciativa parte de un reconocimiento claro: Santa Marta cambió. El turismo crece, el flujo de visitantes se intensifica y la ciudad comienza a consolidarse como uno de los destinos más atractivos del país. Bajo ese panorama, el aeropuerto se convierte en una pieza estratégica que necesita evolucionar.

Desde el Gobierno nacional ya hay señales. La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, confirmó avances en la asignación de recursos para la modernización de la terminal aérea, lo que abre el camino para una intervención que lleva años en discusión.

El frente regional ha sido enfático en un punto técnico que consideran determinante: la longitud de la pista. El proyecto actual contempla 2.040 metros, pero desde Santa Marta advierten que esa cifra no responde a las necesidades presentes ni futuras.

Por eso, la solicitud es concreta: una pista de al menos 2.400 metros. No es un capricho. Es, según explican, la medida necesaria para permitir operaciones con aeronaves de mayor capacidad, facilitar la llegada de nuevas aerolíneas y fortalecer la conexión directa con mercados internacionales.

“El crecimiento sostenido del turismo, el incremento del movimiento de pasajeros, la expansión urbana, el aumento de la demanda aérea… así como el impacto directo en la atracción de inversión, el empleo y el PIB regional y nacional”, son algunos de los argumentos expuestos en el documento conjunto.

Esa visión va más allá de los números. Desde esta articulación público-privada insisten en que la ampliación del aeropuerto debe entenderse como una inversión estructural y social.

El mensaje también deja una advertencia: limitar el alcance de la obra sería desconocer el potencial de Santa Marta y frenar su crecimiento en un momento clave.

En este escenario, el respaldo político no tardó en sumarse. El representante Chadán Rosado expresó su apoyo a la iniciativa y pidió una reunión de alto nivel para revisar el proyecto.

“Desde ya hacemos equipo con la Alcaldía de Santa Marta, la Gobernación del Magdalena y la Cámara de Comercio para la defensa de esta obra estratégica que prioriza la modernización y la capacidad de operación”, puntualizó.

Más allá de la obra, hay un hecho que marca un giro en la dinámica regional. Alcaldía y Gobernación, que durante años estuvieron distanciadas, hoy coinciden en un propósito común: impulsar el desarrollo del territorio sin divisiones. Y hoy, se suma otro aliado: la Cámara de Comercio. Jugando un papel clave como articuladora, conectando intereses públicos y privados para construir una hoja de ruta conjunta que permita avanzar sin tropiezos.

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Santa Marta no solo quiere crecer, quiere hacerlo bien. Y en esa ruta, el aeropuerto se convierte en la puerta de entrada a un futuro con más turismo, más inversión y más oportunidades para todo el Magdalena.

Lo más importante es ver a los gobernantes trabajando en beneficio de la capital del Magdalena.


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