
Pareja de adultos mayores quedó en la bancarrota y decidió lanzarse del balcón de un edificio
La venta de su apartamento en el barrio Boston, en Medellín, antecedió la decisión de una pareja de adultos mayores de lanzarse desde un edificio
La asfixia económica los llevó al límite a dos adultos mayores que decidieron poner fin a sus vidas tras perder el apartamento que habían vendido para pagar deudas.
Detrás de esa decisión está la historia de Jaime Alberto Ramírez Álvarez, instructor deportivo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, y su esposa María Eugenia Álvarez. Tenían 68 y 65 años. Durante décadas construyeron una vida en el barrio Boston, comuna 10, La Candelaria. Las cuentas comenzaron a pesar mas que su vida. Sin ingresos suficientes. Con obligaciones acumuladas. La presión no dio tregua.
El apartamento donde vivían, ubicado en el piso 8 del conjunto residencial Andalucía, en la calle 55 con carrera 40, fue vendido dos semanas antes del desenlace. Era el resultado de años de trabajo esfumandose antes sus ojos. También, la única salida para cubrir deudas que ya no podían sostener. La decisión estaba tomada.
El martes pactado para la entrega regresaron al inmueble. Entraron sin dificultad. Los vigilantes permitieron el acceso. Era un trámite acordado con el comprador. Cumplieron con lo último que les quedaba: entregar las llaves. Cerrar la puerta. Dejar atrás su patrimonio.
Pero no se marcharon.Subieron en silencio hasta el piso 22. Nadie sospechó. Nadie intervino. Primero se lanzó Jaime Alberto. El impacto alertó a la portería y a la administración del conjunto. Segundos después, mientras intentaban reaccionar, María Eugenia también se lanzó. Estuvieron juntos hasta el final.
La escena estremeció a los residentes. Todo ocurrió en cuestión de minutos. Sin advertencias. Sin posibilidad de reacción.
Agentes del CTI de la Fiscalía realizaron la inspección de los cuerpos y avanzan en las verificaciones del caso. Las primeras versiones coinciden en un punto: la presión económica habría sido determinante.
Desde la Universidad Nacional lamentaron la muerte del instructor, quien durante 44 años estuvo vinculado a procesos deportivos y formativos.
“Desde allí acompañó y motivó a varias generaciones, aportando a la formación profesional y humana de cientos de integrantes de la comunidad universitaria”, indicaron desde la institución.
Vecinos los recuerdan como una pareja tranquila. Reservada. De trato amable. Poco se sabía de su situación interna. El peso lo llevaban en silencio.
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Dos adultos mayores enfrentando deudas, ingresos insuficientes y redes de apoyo limitadas. Una carga que crece sin hacerse visible. Y en este caso, terminó en una decisión sin retorno.
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