
Lo llamaron por su nombre y lo ejecutaron frente a su casa: cobradiario asesinado tenía 11 anotaciones judiciales
El hombre salió de su vivienda tras escuchar un llamado desde la calle. Segundos después fue atacado a tiros por un sicario que parecía conocer cada uno de sus movimientos. El hombre murió en un centro asistencial y las autoridades investigan si el crimen está relacionado con amenazas que habría recibido días antes.
La muerte llegó hasta la puerta de su casa y lo encontró sin posibilidad de escapar.
Miguel Ángel Olivero Álvarez, un cobradiario de 30 años, permanecía dentro de su vivienda en el barrio Ciudad Bonita de Soledad cuando alguien lo llamó desde el exterior. Eran cerca de las 10 de la noche. Salió a verificar quién lo buscaba y terminó frente al hombre que había llegado para matarlo.
En cuestión de segundos, el cobradiario cayó gravemente herido sobre la terraza de su vivienda mientras el sicario emprendía la huida en motocicleta.
La escena dejó a familiares y vecinos corriendo desesperadamente para intentar salvarle la vida.
Una emboscada frente a su vivienda
Según las primeras investigaciones, el atacante esperó el momento exacto para actuar.
Las autoridades establecieron que Miguel Ángel salió de la casa después de escuchar que lo llamaban. Al quedar expuesto frente a la vivienda, el pistolero desenfundó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones.
El asesino escapó antes de que alguien pudiera reaccionar.
Aunque la víctima aún presentaba signos vitales, las heridas eran de extrema gravedad. Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial mientras familiares luchaban contra el tiempo para mantener viva la esperanza.
La batalla terminó minutos después.
Los médicos confirmaron que los impactos comprometieron órganos vitales y certificaron su fallecimiento.
Un historial que ahora forma parte de la investigación
Con la muerte de Miguel Ángel comenzó una segunda investigación.
Los agentes encargados del caso revisaron los antecedentes de la víctima y encontraron un expediente que acumula 11 anotaciones judiciales en el Sistema Penal Oral Acusatorio, SPOA.
Entre los registros aparecen procesos relacionados con homicidio agravado, concierto para delinquir, fuga de presos, hurto calificado, receptación, falsedad personal, uso de documento falso y porte ilegal de armas.
Además, las autoridades confirmaron que en 2023 había sido capturado por el delito de concierto para delinquir.
Ese historial abrió varias líneas de investigación y llevó a los organismos judiciales a analizar si el homicidio guarda relación con situaciones ocurridas en el pasado.
La amenaza que había encendido las alarmas
Otro elemento que hoy concentra la atención de los investigadores son unas presuntas amenazas que el cobradiario habría recibido días antes de ser asesinado.
De acuerdo con versiones entregadas por allegados, Miguel Ángel comentó a familiares que estaba siendo intimidado por un hombre conocido con el alias de ‘Primón’.
Aunque esta información todavía no ha sido confirmada oficialmente, las autoridades intentan establecer si existe una conexión entre esas advertencias y el ataque que terminó acabando con su vida.
Por ahora, esa hipótesis permanece abierta dentro del proceso investigativo.
El sicario parecía saberlo todo
Los investigadores coinciden en un detalle que llama la atención.
Quien ejecutó el crimen parecía conocer perfectamente la rutina de la víctima.
Sabía dónde vivía. Sabía que estaba dentro de la casa. Sabía cómo hacerlo salir.
La estrategia fue simple. Lo llamaron desde la calle y esperaron que respondiera. Cuando cruzó la puerta quedó expuesto frente al atacante que ya tenía lista el arma para disparar.
Ese nivel de precisión hace pensar a las autoridades que el homicidio habría sido planeado y ejecutado con información previa sobre los movimientos del cobradiario.
Un expediente que vuelve a abrirse
Mientras avanzan las investigaciones, los responsables continúan prófugos.
La Policía recopila testimonios, revisa cámaras de seguridad y busca pistas que permitan identificar al sicario y determinar quién ordenó el asesinato.
Entre tanto, el nombre de Miguel Ángel Olivero Álvarez vuelve a aparecer en los archivos judiciales.
Esta vez no por una captura, un proceso penal o una anotación en su contra.
Esta vez aparece como víctima de un homicidio ejecutado con precisión frente a la puerta de su propia casa, en una noche que terminó sumando otro crimen a la creciente ola de violencia que golpea al Atlántico.
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