Oro maldito: la cadena criminal que está dejando muertos en las calles de Valledupar


En menos de un mes, tres personas han sido asesinadas y una más resultó herida en violentos atracos para robar cadenas y joyas de oro en Valledupar. La Policía ofrece $10 millones de recompensa mientras crece el miedo en comerciantes y ciudadanos.

Salir con una cadena de oro en Valledupar se convirtió en una sentencia de muerte. Los delincuentes ya no intimidan solamente para robar. Ahora disparan primero y preguntan después.

En menos de treinta días, la capital del Cesar ha vivido una violenta escalada de atracos armados que deja tres personas muertas y un empresario herido. Todos los casos tienen el mismo patrón: motocicletas, armas de fuego y víctimas seleccionadas por portar joyas de alto valor.

La ciudad está en alerta. El miedo empezó a cambiar rutinas, a esconder cadenas y a generar una sensación que se repite en barrios, negocios y calles transitadas: en Valledupar están matando por oro.

Disparan para arrancar cadenas

La secuencia criminal ha sido brutal.

Uno de los casos ocurrió cerca del colegio Prudencia Daza. Allí fue interceptado Deivi Estrada, víctima de un atraco violento cuyo objetivo era despojarlo de sus pertenencias de oro. Los delincuentes actuaron armados y escaparon después del ataque.

Días después, la violencia volvió a repetirse en el barrio Don Carmelo. Aldair Andrés Mendoza Ortiz fue baleado durante otro robo con las mismas características. Alcanzó a ser trasladado a un centro médico, pero murió por la gravedad de las heridas.

Las autoridades identificaron rápidamente el patrón: hombres armados persiguiendo personas para quitarles cadenas y joyas, usando las armas ante cualquier resistencia o forcejeo.

Pero la violencia siguió escalando.

El crimen que terminó de encender las alarmas

El caso más reciente golpeó con más fuerza a la ciudad.

Jhon Alexander Rojas Díaz, comerciante de 39 años, regresaba a su vivienda después de realizar compras para su negocio. Era una rutina normal. Una más de cualquier jornada laboral. Pero el trayecto terminó convertido en una escena de sangre.

Los delincuentes lo interceptaron para robarle. Hubo un forcejeo. Después llegaron los disparos.

Rojas Díaz murió en el lugar.

Su asesinato terminó de confirmar el temor que ya venía creciendo entre comerciantes y ciudadanos: estas bandas están identificando víctimas que portan joyas costosas y están dispuestas a matar para llevárselas.

Ni el Festival Vallenato escapó a la violencia

La ola de atracos también alcanzó uno de los momentos más importantes para la economía y el turismo de Valledupar: el Festival Vallenato.

En medio de las festividades, el empresario Jorge Guerrero fue atacado por varios hombres que intentaron arrebatarle sus pertenencias de valor. Durante el asalto recibió un disparo en una pierna.

El hecho generó preocupación entre empresarios y asistentes al evento, especialmente porque ocurrió en días donde miles de personas recorrían la ciudad.

La sensación de inseguridad empezó a extenderse incluso en zonas concurridas y comerciales.

Una ciudad bajo miedo

La Policía Metropolitana mantiene una recompensa de 10 millones de pesos para quien entregue información que permita capturar a los responsables de esta cadena de atracos y homicidios.

Según las autoridades, las investigaciones presentan avances importantes y varios sospechosos ya están en proceso de identificación e individualización judicial.

Sin embargo, la ciudadanía siente que las respuestas siguen siendo insuficientes frente a una modalidad criminal que avanza con rapidez y violencia.

Comerciantes comenzaron a restringir horarios, ciudadanos evitan usar joyas en espacios públicos y muchas familias viven con la angustia de convertirse en la próxima víctima.

El problema dejó de ser un simple hurto callejero. Ahora se trata de estructuras delincuenciales que encontraron en el robo de oro una actividad rentable y letal.

El oro convertido en sentencia

Los investigadores intentan establecer si detrás de estos casos existe una sola banda articulada o varios grupos replicando la misma modalidad criminal.

Mientras eso ocurre, Valledupar sigue contando muertos.

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Tres familias ya quedaron marcadas por la violencia. Un empresario sobrevivió de milagro. Y una ciudad entera empezó a entender que un collar, una cadena o una pulsera pueden convertirse en motivo suficiente para que alguien apriete el gatillo.


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