
Naín apareció en moto, sin miedo y desafiando una vez más al Estado: “para que digan que este video es inteligencia artificial”
El jefe criminal reapareció en video desde una zona costera de La Guajira, desmintiendo versiones oficiales sobre su acorralamiento y dejando claro que sigue libre, visible y desafiante ante las autoridades.
El hombre al que el Estado dice tener cercado apareció rodando frente al mar, sin casco, sin esconder el rostro y sin apuro. Naín Pérez Toncel, conocido como alias ‘el Menor’, volvió a hablarle al país con la tranquilidad de quien se sabe lejos de las manos que lo buscan.
El video, que comenzó a circular como rumor, terminó confirmando lo que muchos temían: no era inteligencia artificial, no era un montaje, no era un error. Era él. Y en medio de advertencia de las autoridades, decidió mostrarse.
A plena luz del día, conduciendo una motocicleta por una vía cercana a la costa guajira, acompañado de su pareja y con una actitud que rompía cualquier narrativa de persecución, el hombre más buscado en la región dejó un mensaje claro: sigue libre, visible y sin intención de entregarse.
El mensaje que incomoda
Mientras el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y las autoridades del Gaula insisten en que la presión militar se mantiene y que su captura es cuestión de tiempo, Naín respondió sin discursos, sin uniformes y sin esconderse.
“Para que también digan que este video fue hecho con inteligencia artificial”, soltó en medio de la grabación.
No hubo tensión en su voz. No hubo prisa. Solo una frase cargada de burla. Iba al lado de su pareja ‘La Bebecita’, de quien se dijo en su momento había resultado herida en un ataque a un campamento de Nain. En otra línea que rápidamente se viralizó, lanzó: “Aquí van rodando mil millones”, en aparente referencia a versiones recientes que hablaban de un aumento en la recompensa por su captura.
La cifra no era real. Pero el mensaje sí lo era.
El dinero, la persecución y la amenaza parecen no tocarlo.
La escena: poder sin disfraz
No llevaba casco. No llevaba capucha. No bajó la mirada.
Naín se dejó ver como hace mucho tiempo no se le veía: rostro descubierto, relajado, incluso sonriente. La motocicleta avanzaba sin sobresaltos, mientras el mar servía de fondo a una escena que, más que un simple video, se convirtió en una declaración de poder.
No era un hombre huyendo. Era un hombre mostrando que puede moverse. Que puede aparecer. Que puede hablar. Y que puede hacerlo sin consecuencias inmediatas.
El pulso con el Estado
El video no solo es una respuesta. Es un pulso. De un lado, las autoridades que han reiterado que no cesarán los operativos hasta capturarlo. Del otro, un hombre que aparece sin presión visible, sin miedo aparente y con la intención clara de desmentir cada palabra oficial.
La persecución sigue en los papeles.
En la realidad, Naín decidió mostrarse como si nada estuviera pasando.
Entre la duda y la evidencia
Durante días, versiones sobre su ubicación, su estado y su cercanía a una posible captura circularon en medio de operativos y anuncios oficiales.
El video rompe ese relato. No hay señales de encierro. No hay rastros de miedo. No hay indicios de negociación.
Solo una imagen: la de un hombre que, en medio de la presión institucional, se graba mientras recorre una vía abierta, con el mar al lado y la tranquilidad en el rostro y su pareja a su lado.
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