
Migrante colombiano murió encerrado en EE. UU. luego de que le negaran hablar con su mamá
El migrante de 26 años llevaba días aislado por presentar síntomas severos de COVID-19. Antes de morir pidió ayuda psicológica, rogó hablar con su familia y dejó mensajes escritos sobre su crisis emocional. Las autoridades estadounidenses nunca atendieron sus solicitudes y horas después lo encontraron inconsciente en el suelo de la celda.
Brayan Rayo Garzón murió solo, enfermo y encerrado. El joven colombiano de 26 años terminó quitándose la vida dentro de una celda de aislamiento de un centro de detención migratoria del estado de Misuri, en Estados Unidos, luego de varios días suplicando ayuda psicológica y pidiendo una llamada para escuchar la voz de su mamá.
“Quiero hablar con mi mamá”, repetía una y otra vez en notas escritas y solicitudes verbales que, según una investigación revelada por la agencia Associated Press, jamás fueron atendidas.
El muchacho permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), aislado del resto de detenidos debido a que presentaba síntomas severos de COVID-19, entre ellos fiebre alta y escalofríos constantes.
En medio del deterioro físico y emocional, el encierro terminó consumiéndolo.
Encerrado, enfermo y sin ayuda
Las últimas horas de Brayan estuvieron marcadas por el abandono institucional y la desesperación.
La investigación periodística señala que el colombiano pidió atención psicológica de manera insistente mientras permanecía recluido en aislamiento. También solicitó autorización para comunicarse con su familia en Colombia, especialmente con su madre, pero las respuestas nunca llegaron.
El joven comenzó a dejar escritos donde evidenciaba su crisis emocional y el nivel de angustia que atravesaba dentro de la celda.
A pesar de las alertas, los custodios mantuvieron el régimen de aislamiento.
Horas después, Brayan Rayo Garzón fue hallado inconsciente en el piso del lugar donde permanecía encerrado.
Su muerte desató una ola de indignación internacional y volvió a poner bajo la lupa las condiciones en las que permanecen miles de migrantes detenidos en centros administrados por el ICE.
La reacción del Gobierno colombiano
El caso provocó una inmediata reacción política en Colombia.
El presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente las condiciones de reclusión en las cárceles migratorias estadounidenses y ordenó a la Cancillería presentar una nota oficial de protesta diplomática ante el Gobierno de Estados Unidos.
Desde distintos sectores también surgieron reclamos para exigir explicaciones sobre la atención médica y psicológica que recibió el colombiano antes de morir.
La tragedia de Brayan terminó convirtiéndose en un símbolo del drama silencioso que viven cientos de migrantes detenidos lejos de sus familias y sometidos a largos periodos de aislamiento, incertidumbre y presión emocional.
Organizaciones defensoras de derechos humanos llevan años denunciando fallas en la atención de salud mental, demoras médicas y condiciones extremas de aislamiento que afectan a migrantes bajo custodia federal.
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