
‘La Bebecita’: de cargar bultos y ser mototaxista en Guachaca a morir junto a ‘Bendito Menor’, la vertiginosa vida que terminó antes de los 21 años
Rosa Angélica Tarazona Tarazona tuvo una vida corta y marcada por un cambio radical. Antes de aparecer entre motocicletas de alto cilindraje, joyas y camionetas junto a Naín Pérez Toncel, trabajó cargando bultos y estuvo vinculada a una asociación de mototaxistas en Guachaca. Era madre de dos niñas y estaba próxima a cumplir 21 años. Su relación con ‘Bendito Menor’ la llevó, según las autoridades, mucho más allá de ser su compañera sentimental: terminó señalada como una de sus personas de mayor confianza dentro de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. Cuando comenzaba a negociar su situación judicial con la Fiscalía, murió junto al hombre al que había decidido acompañar hasta el final.
Antes de que en redes sociales la conocieran como ‘La Bebecita’, antes de las joyas, las motocicletas costosas, las camionetas Toyota y las fotografías junto a uno de los hombres más buscados del Caribe colombiano, Rosa Angélica Tarazona Tarazona llevaba una vida muy diferente en Guachaca, zona rural de Santa Marta.
Allí había crecido y trabajado. Quienes conocieron aquella etapa de su vida recuerdan a una muchacha humilde que se rebuscaba el sustento. Cargó bultos y estuvo vinculada laboralmente a una asociación de mototaxistas. También se convirtió muy joven en madre: de una relación anterior nacieron sus dos hijas.
Nada de aquello permitía anticipar el giro que tomaría su historia.
Rosa conocería después a Naín Andrés Pérez Toncel, ‘Bendito Menor’, señalado por las autoridades como uno de los principales hombres de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). La relación sentimental transformó su vida y, de acuerdo con las investigaciones en su contra, terminó acercándola también a la estructura armada que rodeaba a su pareja.
Tenía apenas 20 años cuando su nombre ya aparecía en expedientes, informes de inteligencia y operaciones de las autoridades.
De Guachaca al círculo de ‘Bendito Menor’
La transformación fue rápida. Rosa dejó atrás la muchacha que cargaba bultos para comenzar a aparecer públicamente al lado de Naín. Con él llegaron los viajes, las motocicletas de alto cilindraje, las camionetas, las joyas y una vida de lujos que ella misma exhibía parcialmente en sus redes sociales.
También cambió físicamente. Se sometió a procedimientos estéticos y comenzó a proyectar una imagen muy distinta a la joven que muchos habían conocido trabajando en Guachaca.

Pero detrás de las fotografías había otra realidad. Según las investigaciones de las autoridades, ‘La Bebecita’ dejó de ser únicamente la compañera sentimental de Naín y adquirió responsabilidades dentro de la organización. Informes conocidos públicamente la relacionaron con el manejo de recursos, pagos a integrantes de la estructura, asuntos logísticos y coordinación de actividades cuando ‘Bendito Menor’ se encontraba ausente.
Su juventud contrastaba con el poder que presuntamente había comenzado a acumular.
Naín habría depositado una enorme confianza en ella. La joven que había llegado a su vida como pareja terminó convertida, según fuentes de las investigaciones, en una de sus personas más cercanas y una especie de mano derecha dentro del círculo que comandaba.
El lujo, sin embargo, venía acompañado de persecuciones, armas, escondites y el riesgo permanente de morir.
Una captura que pudo cambiarlo todo
La justicia terminó alcanzándola. En septiembre de 2025, Rosa Angélica fue capturada durante una operación adelantada en Guachaca por el Gaula Militar y el CTI de la Fiscalía. En su contra avanzaron procesos por delitos relacionados con su presunta participación en la estructura criminal y recibió el beneficio de detención domiciliaria.
Era quizá uno de los momentos en que su historia todavía podía tomar otra dirección.
Tenía una casa a la cual regresar y dos hijas pequeñas que la esperaban. Pero su relación con Naín continuó.
En otro episodio de la ofensiva de las autoridades contra la organización, Rosa resultó herida durante un bombardeo. Aun así, en lugar de apartarse definitivamente del entorno de ‘Bendito Menor’ y regresar a cumplir la medida judicial junto a su familia, decidió permanecer a su lado.
Desde entonces la pareja comenzó una vida marcada por la clandestinidad.
Los operativos obligaban a cambiar de lugar constantemente. Cada movimiento de las autoridades significaba buscar otro refugio. La ostentación que aparecía en las redes sociales convivía con una realidad mucho menos glamorosa: ambos eran perseguidos y sabían que las fuerzas de seguridad estrechaban el cerco.

Amor en medio de la clandestinidad
Rosa siguió mostrándose enamorada. Las fotografías y videos que trascendieron de la pareja mostraban abrazos, viajes, motocicletas y momentos de celebración. Ella parecía haber asumido completamente la vida junto a Naín, pese al peligro que implicaba acompañarlo.
‘La Bebecita’ y ‘Bendito Menor’ hicieron público su compromiso y alimentaron la idea de que llevarían su relación al altar. Rosa le había jurado amor y, pese a capturas, operaciones militares y persecuciones, permaneció junto a él. El matrimonio nunca ocurrió. La muerte llegó primero.
El cumpleaños 21 que nunca llegó
Rosa Angélica había nacido un 29 de noviembre. Este año iba a cumplir los 21. No alcanzó.
La madrugada del 4 de septiembre, las autoridades llegaron hasta el lugar donde se encontraba Naín Pérez en Riohacha. El operativo terminó con la muerte de ‘Bendito Menor’, Rosa y otros dos hombres que, según las autoridades, hacían parte de su esquema de seguridad.
La joven que durante meses había escapado junto a su pareja terminó muriendo a su lado. Tenía 20 años.
La noticia recorrió rápidamente Guachaca, el mismo territorio donde años atrás había sido conocida por una realidad completamente diferente. Allí todavía estaban quienes recordaban a Rosa antes del alias, antes de Naín y antes de que su rostro comenzara a aparecer relacionado con las ACSN.
Especialmente dolorosa fue la noticia para su madre, que terminó enfrentándose al desenlace que durante mucho tiempo había temido. También quedaron sus dos hijas.
Dos niñas pequeñas que perdieron a su mamá en una historia que comenzó mucho antes de que ellas pudieran comprender las decisiones que terminaron rodeando la vida de Rosa.
Estaba negociando con la Fiscalía
Existe un último giro que hace todavía más abrupto su final.
Cuando las autoridades llegaron hasta el escondite de la pareja, Rosa ya estaba intentando resolver parte de su situación judicial.

Informaciones conocidas después de su muerte revelaron que existía un preacuerdo con la Fiscalía dentro del proceso que enfrentaba. El caso había avanzado hasta el punto de que estaba pendiente una audiencia relacionada con la definición de su situación penal.
Después de meses huyendo, la posibilidad de una condena y de enfrentar formalmente a la justicia comenzaba a tomar forma. No hubo tiempo.
Pocas horas después de los movimientos judiciales relacionados con ese acuerdo, murió durante el operativo junto a Naín.
La otra Rosa que quedó en Guachaca
En las redes sociales quedará la imagen de ‘La Bebecita’: la joven arreglada, las joyas, las motocicletas, las camionetas y las fotografías junto a ‘Bendito Menor’.
En Guachaca quedó otra memoria.
La de Rosa Angélica Tarazona, la muchacha que alguna vez cargó bultos para ganarse la vida, trabajó alrededor del mototaxismo y tuvo dos hijas cuando todavía era muy joven. Después conoció a Naín.
Su vida cambió radicalmente y ella decidió permanecer a su lado incluso cuando las autoridades ya la perseguían y su situación judicial le permitía comprender las consecuencias que podía enfrentar. Según las investigaciones, terminó involucrándose en las actividades de la organización y adquiriendo un protagonismo que la puso directamente en la mira de las autoridades.
Los lujos llegaron rápido. También llegaron las persecuciones, los escondites y las armas.
Rosa Angélica tenía toda una vida por delante, pero la suya terminó reducida a apenas 20 años. No llegó al matrimonio que había proyectado con Naín. Tampoco alcanzó su cumpleaños número 21 ni llegó a conocer cuál habría sido la sentencia derivada de la negociación que adelantaba con la Fiscalía.
Murió junto al hombre al que había decidido acompañar.
Y mientras las investigaciones y los expedientes conservarán el alias de ‘La Bebecita’, en Guachaca quedaron una madre llorando a su hija y dos niñas que tendrán que crecer sin la suya.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
