
Exfutbolista colombiano que lideraba una red de narcotráfico es enviado a prisión tras torturar, decapitar y quemar a su amigo
La Fiscalía de Chile dictó prisión preventiva para el exfutbolista colombiano que, tras asumir la jefatura de una organización dedicada al tráfico de drogas, participó de forma directa en el asesinato, decapitación e incineración de un amigo cercano por presuntas venganzas internas del crimen organizado.
Abel Stiven Carabalí, un exjugador de fútbol aficionado oriundo de Cali, se convirtió en el principal blanco de una investigación penal en la Región Metropolitana de Santiago.
La Fiscalía chilena determinó que el detenido no solo comandaba una estructura dedicada al tráfico de drogas en el país austral, sino que además fue el autor intelectual y material del homicidio calificado de un compatriota.
Los informes judiciales confirman que la víctima era un amigo cercano de Carabalí desde hacía varios años debido al entorno deportivo que compartían, relación que terminó de forma violenta tras el ascenso del exdeportista en el negocio del narcotráfico.
La pieza fundamental que permitió a los investigadores descubrir la participación directa de Carabalí fue una serie de grabaciones de seguridad de un estacionamiento cerrado correspondientes al mes de abril.
En las imágenes se observa al exfutbolista cargando los restos de su amigo en un carro manual para sacarlos del recinto. Posteriormente, el líder de la banda coordinó con un conductor de taxi, también de origen colombiano, para introducir el cuerpo en el baúl de un automóvil y realizar el traslado definitivo hacia una zona boscosa en la comuna rural de Curacaví, donde intentaron desaparecer la evidencia mediante el fuego.
El comportamiento delictivo de Carabalí rompió por completo con el perfil público que mantenía en sus cuentas de internet, donde publicaba videos haciendo ejercicios técnicos con el balón y demostrando capacidades físicas que en su momento lo acercaron al entorno del Deportivo Cali.
Sin embargo, las pesquisas policiales comprobaron que esta faceta quedó en el pasado una vez que el imputado se asentó en Chile y asumió la jefatura de la red criminal. Durante los registros domiciliarios realizados para su captura, la policía incautó un cargamento de 19 kilos de estupefacientes, cuatro armas de puño y réplicas exactas de fusiles de guerra de largo alcance.
La fiscal del caso, Carmen Gloria Guevara, miembro del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios, detalló ante el juzgado que las agresiones dirigidas por Carabalí incluyeron torturas previas a la muerte, provocadas por numerosas heridas con armas blancas antes de proceder a la decapitación.
En el lugar del hallazgo del cadáver calcinado se localizó una biblia, objeto que las autoridades catalogaron como una «marca delictual» o firma utilizada por la banda para enviar mensajes de advertencia internos por supuestas venganzas.
A raíz de estas pruebas, el tribunal dictó prisión preventiva para el exjugador y su cómplice, mientras la policía continúa con el rastreo de otros dos integrantes de la organización que ya están identificados y permanecen prófugos.
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