La muerte sigue cazando al ‘Clan Rojas’: cayó a bala el tercer hermano en medio de una presunta vendetta familiar


Joselito Rojas González fue asesinado frente a un negocio de carnes en Suba y se convirtió en el tercer hermano de la misma familia en morir en ataques sicariales desde 2023. Un primo también sobrevivió a un atentado. Las autoridades investigan una posible guerra interna y ajustes de cuentas.

La lista de muertos del ‘Clan Rojas’ volvió a crecer en Bogotá. Esta vez las balas alcanzaron a Joselito Rojas González, un comerciante de carnes de 25 años que fue asesinado frente a un establecimiento en Suba por sicarios que llegaron decididos a matarlo y escaparon sin dejar rastro. Con su asesinato ya son tres hermanos de la misma familia los que terminan acribillados en una cadena de sangre que las autoridades relacionan con una presunta vendetta familiar y disputas criminales relacionados con el comercio de carnes.

El ataque ocurrió en una zona comercial del norte de la capital. Según la información preliminar, Joselito Rojas González estaba cerca de un negocio relacionado con el comercio de carnes cuando fue interceptado por hombres armados que le dispararon repetidamente a corta distancia. El crimen ocurrió frente a varias personas y dejó escenas de pánico entre comerciantes y vecinos del sector.

Los sicarios huyeron segundos después mientras el joven quedaba tendido en el suelo gravemente herido. Cuando llegaron las autoridades, la víctima ya estaba muerta.

Una familia marcada por el sicariato

El asesinato de Joselito Rojas González volvió a encender las alarmas alrededor de una misma familia que desde hace casi tres años aparece repetidamente en expedientes relacionados con homicidios y ataques armados en Bogotá.

El primer caso ocurrió en septiembre de 2023. Carlos González, otro integrante de la familia, fue asesinado dentro de una carnicería ubicada frente a la estación Alcalá de TransMilenio. Hombres armados ingresaron al establecimiento y le dispararon en repetidas ocasiones delante de varias personas.

Ese crimen marcó el inicio de una secuencia de violencia que nunca se detuvo.

Un año después, en septiembre de 2024, Mauricio Rojas González también fue asesinado en el barrio Normandía. El patrón era casi el mismo: ataque directo, sicarios armados y fuga inmediata.

Con el homicidio de Joselito, ya son tres hermanos asesinados en distintos hechos que hoy hacen parte de una misma línea investigativa.

El atentado del primo que aumentó las sospechas

La violencia también alcanzó a otro integrante cercano de la familia.

En abril de este año, Yahir Ruiz Rojas, primo de los hermanos asesinados, sobrevivió a un atentado sicarial en el barrio Barrancas, en la localidad de Usaquén.

Según las investigaciones, hombres armados lo interceptaron y le dispararon varias veces. Aunque resultó herido, logró escapar con vida.

Ese ataque terminó reforzando la hipótesis de que existe una persecución sistemática contra miembros del mismo entorno familiar.

La hipótesis de una vendetta y los negocios bajo la lupa

Las autoridades manejan varias líneas de investigación para tratar de entender por qué la muerte parece seguir persiguiendo al ‘Clan Rojas’.

Una de las hipótesis más fuertes apunta a una presunta vendetta familiar relacionada con disputas económicas, conflictos internos y negocios vinculados al comercio de carnes.

Los investigadores también analizan movimientos financieros, relaciones personales y posibles conexiones criminales alrededor de las víctimas.


Otra versión menciona presiones y amenazas de estructuras delincuenciales que tendrían incidencia en los ataques. Entre los nombres que han aparecido dentro de las indagaciones está el del ‘Tren de Aragua’, aunque las autoridades insisten en que hasta ahora no existe evidencia concluyente que permita vincular directamente a esa organización con los homicidios.

Una cadena de sangre que sigue abierta

Lo que más preocupa a los investigadores es el patrón repetido de los ataques. Las víctimas pertenecen al mismo núcleo familiar, los atentados han sido ejecutados bajo modalidades similares y hasta ahora ninguno de los casos ha sido esclarecido.
No hay capturados. Tampoco responsables identificados oficialmente.

Mientras las autoridades intentan reconstruir la historia detrás de los homicidios, la familia Rojas González sigue enterrando a sus integrantes uno tras otro en medio de una guerra silenciosa que ya dejó tres hermanos asesinados y un sobreviviente marcado por las balas.

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En Bogotá, el expediente del llamado ‘Clan Rojas’ continúa creciendo entre fotografías judiciales, hipótesis de venganza y una cadena de sangre que todavía parece lejos de terminar.


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