El peligroso legado de ‘Bendito Menor’: jóvenes que sueñan con ser “patrones” en vez de ir a la universidad


Jennifer del Toro, alta consejera para la Paz y el Posconflicto, advirtió que detrás de la muerte de Naín Pérez Toncel y Rosa Angélica Tarazona queda un problema mucho más difícil de combatir: cientos de jóvenes de la Sierra Nevada que durante meses observaron en redes sociales una vida de camionetas, motos, dinero y poder criminal como un modelo de éxito. La funcionaria pidió dejar de normalizar esa cultura y fortalecer la prevención del reclutamiento.

Naín Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, murió junto a su pareja, Rosa Angélica Tarazona, conocida como ‘La Bebecita’, durante un operativo de la Policía en Riohacha. Sin embargo, para Jennifer del Toro el problema que deja su historia no terminó con sus muertes: durante meses ambos exhibieron en redes sociales una vida que pudo convertirse en referente para adolescentes que crecen en territorios golpeados por los grupos armados.

La alta consejera para la Paz y el Posconflicto puso sobre la mesa una escena que, según ella, resume la gravedad del fenómeno. Durante una jornada con estudiantes de grado once en una vereda de la Sierra Nevada, una adolescente de apenas 15 años le confesó que estudiar una carrera profesional estaba lejos de sus planes.

Quería ser una patrona”, recordó la funcionaria.

Detrás de esa respuesta, aseguró, existe una realidad que las instituciones deben enfrentar: jóvenes que comienzan a relacionar el poder, el respeto y el progreso económico con las estructuras criminales, mientras la educación y el empleo legal pierden atractivo frente a la promesa del dinero rápido.

Los videos que vendían una vida de poder

Del Toro recordó que durante meses circularon publicaciones protagonizadas por ‘Bendito Menor’ y ‘La Bebecita’. En ellas aparecían camionetas, motocicletas de alto cilindraje, lujos, mensajes intimidatorios y diferentes demostraciones de poder.

Para la funcionaria, aquellas publicaciones iban mucho más allá de la ostentación. Terminaron convirtiéndose en una peligrosa propaganda capaz de legitimar ante algunos jóvenes el estilo de vida asociado con la criminalidad.

Ese material era un eficaz mecanismo de reclutamiento y legitimación del crimen, sin gastar un peso”, señaló.

La preocupación aumenta, según explicó, porque la vinculación de las mujeres jóvenes con estos entornos puede tener dinámicas diferentes. En muchos casos, advirtió, el primer acercamiento ocurre a través de relaciones sentimentales con hombres vinculados a estructuras ilegales que ofrecen protección, dinero, estatus y una aparente vida de privilegios.

El novio que ofrece protección, estatus y una vida que parece más grande”, resumió Del Toro al advertir sobre el peso que puede tener el llamado amor romántico dentro de esas dinámicas.

Había universidad gratis, pero algunos jóvenes preferían otro camino

La alta consejera reveló además una situación que hasta ahora había mantenido en reserva. Durante 2025 recorrió colegios y veredas de la Sierra Nevada impulsando una estrategia para facilitar el ingreso de jóvenes rurales a programas gratuitos de educación superior, incluso eliminando barreras relacionadas con el puntaje del Icfes y permitiéndoles estudiar desde sus propios territorios.

El programa, contó, estuvo cerca de fracasar por una razón inesperada. Había cupos y recursos, pero resultaba difícil encontrar suficientes jóvenes interesados en iniciar una carrera profesional.

Según Del Toro, durante aquellos recorridos escuchó repetidamente explicaciones que apuntaban hacia el mismo problema: para algunos adolescentes, las alternativas vinculadas al dinero fácil resultaban más atractivas que un proceso educativo de varios años.

Mientras funcionarios buscaban estudiantes para llevarlos gratuitamente a la universidad, las estructuras criminales tenían a su favor otra poderosa vitrina: las redes sociales y la exhibición permanente de dinero, vehículos y autoridad ilegal.

“La criminalidad empieza a ganar cuando el barrio admira la camioneta”

Del Toro fue todavía más profunda en su reflexión y trasladó parte de la discusión hacia las familias y las comunidades. Aseguró que combatir las organizaciones armadas implica también cuestionar la admiración social que puede generar el dinero obtenido ilegalmente.

La criminalidad empieza a ganar cuando el barrio admira la camioneta y no pregunta de dónde salió; cuando la familia celebra el dinero rápido y no averigua a costa de quién”, sostuvo.

Para la funcionaria, ninguna estructura armada logra permanecer durante décadas en un territorio sin que alrededor existan distintas combinaciones de miedo, dependencia, tolerancia o convivencia. Por eso considera necesario revisar colectivamente qué entiende la sociedad por éxito y hasta qué punto termina validando comportamientos criminales cuando vienen acompañados de dinero y poder.

La experiencia institucional también le ha mostrado el otro lado de esa aparente vida de privilegios. Mientras recorría la Sierra buscando jóvenes para ingresar a la universidad, aseguró que su oficina recibía adolescentes desvinculados de grupos armados y conocía casos de familias que tuvieron que abandonar Santa Marta bajo custodia porque alguno de sus hijos ingresó a una estructura y posteriormente decidió desertar.

Una respuesta que debe ir más allá de los operativos

Del Toro reconoció “sin tibieza” el resultado de la Fuerza Pública contra alias ‘Bendito Menor’, a quien señaló como uno de los delincuentes más buscados del país, y defendió el derecho de las víctimas a que el Estado persiga y castigue a quienes participan en hechos violentos.

Sin embargo, insistió en que los operativos por sí solos resultan insuficientes frente a un fenómeno que comienza mucho antes de que un adolescente termine empuñando un arma. Por eso pidió presupuestos robustos para prevenir el reclutamiento y utilización de menores y jóvenes, atención psicológica, acompañamiento a las familias y verdaderas oportunidades laborales con participación del sector empresarial.

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La funcionaria también cuestionó que Santa Marta lleve más de dos años esperando una sesión de la Comisión Intersectorial para la Prevención del Reclutamiento, Uso, Utilización y Violencia Sexual contra Niños, Niñas y Adolescentes (CIPRUNNA), y reclamó que los mecanismos institucionales establecidos para enfrentar este fenómeno finalmente funcionen.

La muerte de ‘Bendito Menor’ representa un golpe contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, pero la reflexión planteada por Del Toro apunta hacia una batalla mucho más compleja: evitar que aparezcan adolescentes dispuestos a reemplazarlo.


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