El infierno que vivió María Camila tras ser engañada por una supuesta amiga que pagó para que le sacaran el bebé y la mataran brutalmente


La reconstrucción judicial del crimen de la joven embarazada de 21 años reveló una secuencia aterradora: durante seis horas y media habría permanecido engañada, encerrada e indefensa antes de ser sometida a una cesárea artesanal. Su hija nació con vida y a ella, según Medicina Legal, le causaron 22 heridas con arma blanca. La Fiscalía sostiene que detrás del macabro plan hubo una organización previa y un pago de cuatro millones de pesos.

María Camila Potosí entró embarazada y con vida a una vivienda de la ladera de Cali. Horas después, su bebé estaba en manos de otras personas y ella había sido asesinada de una manera brutal. Su cuerpo terminó abandonado en el río Meléndez después de sufrir 22 heridas con arma blanca, según los resultados forenses conocidos dentro de la investigación.

La joven tenía apenas 21 años. La reconstrucción realizada por las autoridades señala que sus últimas seis horas y media estuvieron marcadas por el engaño, el encierro y la violencia. Lo que inicialmente parecía un encuentro con una conocida habría sido, en realidad, una trampa preparada para quitarle a su hija.

El crimen, de acuerdo con la Fiscalía, habría sido planeado con anticipación y ejecutado por varias personas que tenían funciones específicas. Por llevar a cabo el ataque se habría acordado el pago de cuatro millones de pesos.

La llevó hasta la casa con un engaño

La cronología judicial ubica el comienzo de la pesadilla hacia las 3:30 de la tarde del 16 de julio. María Camila fue llevada en motocicleta por una conocida identificada como Yulieth hasta una propiedad localizada entre Alto de Polvorines y La Buitrera, en Cali.

Según la investigación, Yulieth se habría ganado su confianza haciéndole creer que también estaba embarazada. Una vez llegaron al inmueble, habría simulado que las llaves del vehículo se habían extraviado, una maniobra que presuntamente buscaba impedir que María Camila pudiera marcharse.

Desde ese momento, la joven habría quedado incomunicada y a merced de quienes ya estaban en el lugar. Los investigadores sostienen que el ataque había comenzado a organizarse dos días antes, durante una reunión realizada en el sector de Santa Elena.

La Fiscalía vinculó a integrantes de una estructura conocida como ‘los Santa’ y estableció que cada uno habría asumido una tarea. Kevin Alexis López presuntamente coordinaba aspectos logísticos; Edwin García habría vigilado los alrededores para advertir sobre la presencia de las autoridades, mientras Nitson Steven Mondragón habría participado en el sometimiento de la víctima.

Le sacaron a su hija mediante una cesárea artesanal

La parte más estremecedora de la investigación ocurrió dentro de aquella vivienda. María Camila estaba embarazada y, según el expediente, fue sometida por la fuerza a un procedimiento rudimentario para extraer a su bebé.

La pequeña nació con vida.

Los investigadores determinaron que la recién nacida logró respirar por sus propios medios y posteriormente fue retenida y ocultada por los implicados. Mientras la bebé sobrevivía, su madre quedó gravemente herida y completamente indefensa.

El dictamen de Medicina Legal dimensionó la violencia empleada contra María Camila. Los peritos documentaron 22 lesiones producidas con arma blanca, localizadas principalmente en zonas como la cabeza, el cuello y el tórax.

Para los investigadores, la cantidad y ubicación de las heridas resultan fundamentales para establecer cómo fue ejecutado el homicidio y el grado de violencia al que estuvo sometida la joven durante sus últimas horas.

Seis horas y media en manos de sus agresores

La Fiscalía reconstruyó una ventana de tiempo comprendida entre las 3:30 de la tarde y aproximadamente las 10:00 de la noche. Fueron cerca de seis horas y media desde que María Camila cayó en la trampa hasta que se habría consumado el crimen.

Durante ese periodo permaneció privada de su libertad y sin posibilidades reales de pedir ayuda, según la tesis del ente acusador. La investigación sostiene que el grupo actuó siguiendo un plan previamente acordado cuyo objetivo principal era apoderarse de la recién nacida.

La forma en que fue asesinada llevó a Medicina Legal y a los investigadores a concluir que la violencia ejercida contra ella fue prolongada. El crimen tampoco terminó dentro de la vivienda.

Arrojaron su cuerpo al río e intentaron borrar las evidencias

Después del homicidio comenzó la segunda parte del plan: desaparecer el cadáver y eliminar cualquier rastro que pudiera conducir hasta los responsables.

Según la investigación, el cuerpo de María Camila fue introducido en un vehículo que habría sido conducido por un hombre conocido como alias ‘Juan José’. Desde allí fue trasladado hasta el kilómetro 3 de La Buitrera, donde finalmente lo arrojaron al río Meléndez.

Paralelamente, los implicados habrían intentado limpiar la sangre que quedó en la vivienda y dentro del automóvil. Los elementos utilizados para realizar esa limpieza fueron recuperados y ahora hacen parte del material probatorio con el que las autoridades buscan demostrar cómo se ejecutó y posteriormente se intentó ocultar el crimen.

Las pesquisas también permitieron reconstruir reuniones, desplazamientos y las funciones que presuntamente desempeñó cada involucrado antes, durante y después del asesinato.

Cuatro millones de pesos por ejecutar el macabro plan

Uno de los elementos que más ha estremecido dentro del proceso es el supuesto precio acordado para ejecutar el ataque. De acuerdo con la Fiscalía, el grupo habría aceptado participar a cambio de cuatro millones de pesos, dentro de una operación preparada con anticipación.

La víctima habría sido seleccionada, engañada y conducida hasta el lugar donde finalmente quedó atrapada. Su avanzado embarazo era precisamente el centro del plan criminal: querían a su hija.

Los procesados fueron enviados a prisión mientras avanza el caso. La justicia deberá establecer definitivamente la responsabilidad individual de cada acusado y las penas correspondientes si son declarados culpables.

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María Camila Potosí tenía 21 años cuando salió creyendo que estaba acompañada por una persona conocida. Horas después estaba muerta, su cuerpo había sido arrojado a un río y su hija recién nacida había quedado en poder de quienes, según la Fiscalía, participaron en una de las acciones criminales más crueles reconstruidas por las autoridades en Cali.


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